Un terremoto de magnitud 6,1 sacudió Afganistán este sábado 27 de junio, según informa el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que vigila de forma permanente la actividad sísmica en todo el mundo. El temblor se registró a las 09:12 UTC y fue percibido con intensidad moderada en varias localidades cercanas al epicentro.
De acuerdo con el USGS, el epicentro del seísmo se situó a 43 kilómetros al sur del distrito de Jurm, en la provincia de Badakhshan, al noreste de Afganistán. Esta zona forma parte de la cordillera Hindu Kush, una región montañosa que hace de frontera natural con Pakistán y que se caracteriza por su elevada actividad sísmica. El terremoto también se sintió en ciudades del noroeste pakistaní, donde los residentes describieron un breve pero intenso movimiento de tierra.
La profundidad del hipocentro fue de 199 kilómetros bajo la superficie terrestre, lo que lo clasifica como un sismo de foco profundo. Por norma general, cuanto mayor es la profundidad, menor es el daño en la superficie, ya que las ondas sísmicas pierden energía durante su trayecto. No obstante, los grandes temblores profundos pueden sentirse en un área más amplia que los superficiales de magnitud similar.
Hasta el momento no se han reportado víctimas mortales ni daños significativos en infraestructuras. Las autoridades locales han desplegado equipos de emergencias para inspeccionar posibles afectaciones en carreteras, puentes y edificaciones públicas. En regiones rurales de Badakhshan y áreas limítrofes de la vecina provincia de Chitral, en Pakistán, los servicios de rescate evalúan posibles desprendimientos de rocas y deslizamientos de tierra provocados por el temblor.
Situada en la zona de convergencia entre la placa tectónica india y la placa euroasiática, la cordillera Hindu Kush es conocida por registrar sismos de gran magnitud con notable frecuencia. La colisión de estas placas genera tensiones que se acumulan a lo largo de fallas profundas y que, al liberarse, provocan movimientos telúricos. Entre los eventos más destacados en esta región, cabe mencionar el terremoto de magnitud 7,5 registrado en 2015, que causó centenares de muertos y desplazó a decenas de miles de personas.
El USGS es la principal entidad gubernamental estadounidense encargada de monitorizar la actividad sísmica global. Gracias a una red de estaciones sísmicas distribuidas por todo el planeta, publica en tiempo real datos sobre magnitud, epicentro y profundidad de cada evento. Sus informes permiten a gobiernos, técnicos y población recibir alertas tempranas y adoptar medidas de prevención y respuesta.
Este terremoto en Afganistán se produce apenas tres días después de que dos fuertes seísmos, de magnitudes 7,2 y 7,5, sacudieran Venezuela. Según las autoridades venezolanas, aquellos sismos causaron al menos 920 víctimas mortales y cerca de 3 000 heridos. Aunque los focos de ambos fenómenos tectónicos distan miles de kilómetros, ponen de relieve la constante actividad sísmica que se registra en distintos puntos del planeta.
Los temblores de alta profundidad como el ocurrido en la cordillera Hindu Kush suelen ser menos destructivos en superficie, pero su amplio radio de percepción hace que se sientan en zonas lejanas. Los expertos recuerdan la importancia de contar con infraestructuras resistentes y planes de emergencia bien coordinados, tanto en áreas urbanas como en comunidades rurales. Asimismo, destacan el valor de la formación ciudadana para reaccionar de forma adecuada durante un terremoto: buscar refugio bajo muebles sólidos, alejarse de ventanales y mantener la calma hasta que remita el temblor.
A medida que las autoridades recopilan y analizan más datos, se actualizarán los detalles sobre este seísmo y sus posibles repercusiones. Por ahora, las poblaciones locales revisan sus viviendas y revisan carreteras y redes de suministro para evaluar cualquier daño oculto.


