El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, conocido internacionalmente como Itamaraty, está estudiando la posibilidad de enviar asistencia humanitaria a la República Bolivariana de Venezuela después de los dos terremotos que sacudieron el país el pasado miércoles 24 de junio. Hasta el momento, las autoridades venezolanas han confirmado al menos 164 víctimas mortales y alrededor de un millar de heridos, cifras que podrían aumentar a medida que avancen las labores de rescate.
Los seísmos, de magnitudes 7,5 y 7,2 en la escala de Richter, se produjeron sobre las 18:00 horas (hora local), y provocaron daños severos en la infraestructura —edificios colapsados, carreteras fracturadas y redes de servicios básicos interrumpidas—. La intensidad del movimiento telúrico fue tal que se sintió incluso en Manaos, en el norte de Brasil, a más de 1 000 kilómetros del epicentro.
En un comunicado oficial, Itamaraty manifestó sus condolencias y expresó solidaridad con el pueblo y el Gobierno venezolanos. Asimismo, detalló que, por el momento, no se ha registrado la presencia de ciudadanos brasileños entre los damnificados, a pesar de que se calcula que unos 13 000 brasileños residen actualmente en territorio venezolano. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores) también transmitió su apoyo y ordenó al Ministerio de Exteriores que identifique las posibles medidas de ayuda que Brasil podría desplegar lo antes posible.
Fuentes diplomáticas citadas por medios locales señalan que Itamaraty está evaluando el envío de equipos de búsqueda y rescate, así como la provisión de suministros médicos y alimentarios. Tradicionalmente, Brasil ha colaborado con naciones vecinas afectadas por desastres naturales: en una crisis reciente, el Gobierno brasileño remitió más de 20 toneladas de víveres a Bolivia cuando se produjo un desabastecimiento derivado de protestas sociales. Estas operaciones se enmarcan en los protocolos de cooperación regional establecidos por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
El impacto de los terremotos en Venezuela ha desatado una ola de solidaridad internacional. Francia, Suiza y El Salvador se encuentran entre los países que han anunciado envíos de ayuda. El presidente francés, Emmanuel Macron, informó que ha desplegado una unidad de 85 socorristas para colaborar con los equipos venezolanos de defensa civil. Por su parte, el mandatario salvadoreño, Nayib Bukele, ofreció 300 rescatistas y paramédicos, además de 50 toneladas de equipos, medicamentos y otros suministros esenciales.
Este tipo de movimientos de asistencia se han convertido en un recurso habitual tras sismos de gran magnitud. Los terremotos con magnitudes superiores a 7,0 pueden generar ondas sísmicas que alcanzan un amplio radio de acción, afectando no sólo construcciones antiguas o con baja resistencia, sino también infraestructuras modernas si no cuentan con sistemas de aislamiento sísmico adecuados. En este sentido, las zonas fronterizas de Venezuela con Colombia y Brasil son áreas de alta sismicidad debido a la convergencia de placas tectónicas.
En las próximas horas, Itamaraty mantendrá contacto directo con la Cancillería venezolana para precisar la logística del eventual envío de ayuda. Se prevé la constitución de un equipo conjunto que evaluará sobre el terreno los puntos de mayor necesidad, priorizando hospitales de campaña, purificadores de agua y refugios temporales. Brasil, por su parte, asegura que desplegará recursos adicionales si las autoridades venezolanas lo solicitan formalmente.


