
El Senado de EE.UU. enfría los poderes de guerra de Trump (Foto: Instagram)
El Senado de Estados Unidos aprobó por 50 votos a 48 una medida destinada a restringir los poderes de guerra de Donald Trump. Esta resolución, impulsada por demócratas y respaldada por algunos legisladores republicanos, busca obligar al Ejecutivo a recabar autorización del Congreso antes de iniciar operaciones militares en el extranjero. La votación refleja la creciente preocupación sobre el uso de la autoridad presidencial para emprender conflictos sin el aval legislativo.
La iniciativa se fundamenta en la Ley de Poderes de Guerra de 1973 (War Powers Resolution), diseñada para prevenir despliegues prolongados de tropas sin supervisión parlamentaria. Según esta normativa, el presidente debe notificar al Congreso en un plazo máximo de 48 horas tras ordenar acciones militares y retirar fuerzas en un plazo de 60 días si no recibe luz verde legislativa. La medida aprobada hoy refuerza estos requisitos, exigiendo un voto explícito antes de cualquier nueva intervención armada.
Durante el debate en el hemiciclo, los partidarios subrayaron que la legislación preserva el principio de separación de poderes establecido en la Constitución de EE.UU. y evita conflictos militares de alcance indefinido. En cambio, los críticos advirtieron que la restricción podría mermar la capacidad de respuesta del Ejecutivo ante amenazas inesperadas o poner en riesgo a las tropas desplegadas. Varios senadores remarcaban la necesidad de equilibrio entre agilidad operativa y responsabilidad democrática.
La votación evidenció la división partidista en el Senado: 48 republicanos rechazaron la resolución frente a 50 votos a favor, incluidos demócratas y un puñado de senadores conservadores disidentes. El resultado superó el umbral de mayoría simple, pero aún requiere el respaldo de la Cámara de Representantes para convertirse en ley. En caso de aprobación final, el presidente podría vetar el texto, lo que abriría la puerta a un eventual intento de anulación del veto mediante una mayoría cualificada de dos tercios en ambas cámaras.
Históricamente, la aplicación de la Ley de Poderes de Guerra ha sido objeto de disputas entre el Ejecutivo y el Legislativo. Desde 1973, diferentes administraciones han cuestionado su alcance, alegando que ciertos conflictos carecen de la consideración formal de “hostilidades”. La aprobación de hoy marca uno de los esfuerzos más significativos del Congreso para reafirmar su autoridad en materia de guerra y reafirma el papel del Senado como contrapeso frente al presidente.
El siguiente paso consiste en que la Cámara de Representantes debata y vote la misma medida en las próximas semanas. De obtener luz verde en la Cámara baja, el texto llegaría al escritorio del presidente Donald Trump, quien tendría la opción de sancionarlo o vetarlo. En caso de veto, los congresistas deberán reunir los dos tercios de cada cámara para salvarlo y asegurar que la restricción a los poderes de guerra se convierta en ley.


