
Candidatura en vilo (Foto: Instagram)
Si la medida presentada ante la autoridad electoral es atendida, más de 300.000 votos podrían quedar anulados, un volumen que daría un giro significativo al cómputo final. En este momento, Keiko Fujimori lidera la contienda con un 50,111 % de los sufragios escrutados, aunque la resolución sobre la anulación podría alterar la configuración del resultado.
La petición de nulidad se basa en presuntas irregularidades detectadas en diversas actas de votación, como inconsistencias en los sellos, omisión de firmas requeridas o falta de registro de ciertos datos esenciales. Cuando se interpone un recurso de este tipo, el organismo responsable de las elecciones debe iniciar un análisis detallado de cada documento impugnado para determinar si se ajusta a la normativa vigente.
El proceso de revisión implica cotejar el contenido de las actas con el protocolo oficial y verificar que los procedimientos de apertura y cierre de las mesas hayan seguido los lineamientos. Solo si se detectan fallos graves o manipulaciones que pongan en duda la validez de esos votos, la autoridad electoral puede decretar su anulación, lo que en este caso superaría la barrera de 300.000 papeletas anuladas.
De prosperar esta solicitud, el porcentaje de apoyo de Keiko Fujimori podría descender por debajo del umbral necesario para la declaración de ganador. La eliminación de votos no solo afecta el cómputo global, sino que también puede impulsar la presentación de recursos de apelación o llevar el caso a instancias judiciales superiores, donde se revisa si se ha respetado el debido proceso.
El calendario electoral establece plazos concretos para resolver estos recursos: tras la admisión súbita del pedido, la autoridad dispone de un lapso determinado para emitir un dictamen preliminar y, posteriormente, los partidos involucrados pueden responder o recurrir la decisión. Solo al concluir esta fase se oficializa el resultado definitivo de la votación.
Keiko Fujimori aparece al frente del escrutinio gracias al recuento parcial de mesas, pero ese liderazgo aún no es inapelable. El margen de ventaja es ajustado y cualquier variación en los votos válidos —como la anulación de actas— podría modificar la ventaja inicial que ahora ostenta la candidata.
A la espera de que la autoridad electoral se pronuncie, la atención se centra en cómo el fallo impactará en el desenlace de la contienda. Mientras tanto, los ciudadanos mantienen la expectativa de conocer el resultado final, con la certeza de que un cambio en la validez de los votos puede resultar clave en el proceso de proclamación.


