El modelo indio Divyanshu Joshi, de 26 años, falleció ahogado durante un viaje de trabajo para la realización de un ensayo fotográfico en el estado de Kerala, en el sur de la India. El suceso tuvo lugar el 28 de mayo en una antigua cantera desactivada desde hacía más de dos décadas, considerada de alto riesgo por las autoridades locales debido a su historia de accidentes y a la acumulación de agua en zonas muy profundas.
Según el informe policial, Joshi había sido contratado para participar en una campaña publicitaria dirigida a promocionar destinos turísticos de Kerala. Un día antes del rodaje oficial, el propio modelo, acompañado de un amigo y miembro del equipo de producción, se trasladó hasta el emplazamiento tras localizar vídeos aéreos de la cantera en internet. La intención era estudiar la iluminación natural y los encuadres posibles para el trabajo fotográfico.
Durante esa visita previa, Divyanshu se introdujo en el agua para probar distintos ángulos mientras era grabado por una cámara con cardán. En un momento dado, resbaló y cayó en un canal cuya profundidad ronda los nueve metros por debajo de la superficie. El terreno que rodea estas viejas explotaciones suele presentar pendientes inestables y fondos irregulares, lo que dificulta tanto la flotación como los intentos de auto rescate.
Pese a que las autoridades fueron alertadas de forma inmediata, las labores de salvamento se complicaron por la falta de un plan de emergencia específico para rodajes en entornos de alto peligro. Las brigadas de rescate examinaron diversas zonas inundadas antes de localizar el cuerpo sin vida del modelo. Los delegados de policía confirmaron que no existía permiso alguno para acceder ni para realizar grabaciones en ese terreno, catalogado como restringido por la administración local.
La presidenta de la administración de Mudakuzha, Shimy Varghese, describió la cantera como una “trampa mortal” y advirtió de que sus aguas representan un riesgo incluso para nadadores experimentados. Este tipo de canteras abandonadas suelen llenar de agua sus pozos tras las lluvias monzónicas y generan corrientes subterráneas impredecibles, lo que multiplica la peligrosidad de los enclaves.
En India, los proyectos de fotografía y cine en exteriores a menudo requieren autorizaciones oficiales que incluyan planes de seguridad para el equipo. La ausencia de dicho permiso impide la coordinación con servicios de emergencia locales, así como la instalación de equipamiento de seguridad básico, como líneas de vida, barandillas provisionales o plataformas de observación.
La empresa Kartik Research, para la que trabajaba Divyanshu Joshi en el momento del accidente, emitió un comunicado oficial en el que lamentó profundamente la pérdida de su colaborador. “Estamos con el corazón partido por la muerte de nuestro querido colega y amigo, Divyanshu Joshi”, reza la nota, en la que también se muestra solidaridad con los familiares y compañeros del modelo. Asimismo, la firma destacó que revisará sus protocolos de seguridad para futuros proyectos.
Este trágico accidente subraya la necesidad de extremar las precauciones en rodajes que implican entornos naturales o industriales abandonados. La ausencia de señalización adecuada, la falta de evaluación de riesgos y la carencia de salvavidas profesionales pueden convertir cualquier sesión fotográfica en una actividad de alto riesgo. En los últimos años, las autoridades de Kerala han insistido en reforzar los controles sobre permisos de acceso y en obligar a las productoras a contar con seguros de responsabilidad civil que cubran posibles emergencias.


