Joven británica de 22 años con cáncer de pulmón advierte sobre riesgos del vape (Foto: Instagram)
Una joven británica que empezó a usar vape a los 15 años recibió un diagnóstico devastador a los 21: cáncer de pulmón. Actualmente con 22 años, Kayley Boda, de Mánchester (Reino Unido), relata que los médicos le dijeron que le quedan unos 18 meses de vida tras la recaída de la enfermedad, a pesar de haber pasado por cirugía y quimioterapia.
Kayley trabajaba como asistente de tienda y cuenta que, en un principio, usaba dispositivos de vapeo reutilizables, pero más tarde cambió a los desechables. Pocos meses después de esa transición, empezó a notar los primeros síntomas. En enero de 2025 comenzó a toser una sustancia marrón con pequeños gránulos, parecido al azúcar.
En un primer momento, ella no consideró aquello un indicio serio. “Pensé que era algo normal, porque vapeaba mucho, así que lo ignoré”, afirma. Sin embargo, la tos persistió. Cuando buscó ayuda médica, le diagnosticaron desde una infección torácica hasta una cicatriz de una neumonía anterior. Según cuenta Kayley, la remitieron a su casa hasta en ocho ocasiones antes de que se investigara a fondo su caso.
Antes de la tos con secreción oscura, Kayley ya había notado otra señal de alarma. En noviembre de 2024 desarrolló una erupción cutánea. Los médicos barajaron hipótesis como herpes zóster, varicela o sarna. Recibió tratamientos para todas estas posibilidades, pero ninguno dio resultado. “Me llegué a lastimar de tanta picazón”, relata.
Meses después reapareció la tos, ahora acompañada de moco marrón y granuloso. Lo que a muchos podría parecer una irritación respiratoria habitual en usuarios de vapeo se convirtió en un síntoma preocupante. En marzo de 2025, Kayley empezó a toser sangre y finalmente le practicaron una radiografía de tórax.
El examen reveló una “mancha” en la parte inferior del pulmón derecho. Aun así, según cuenta ella, los médicos intentaron tranquilizarla por su juventud. “Me dijeron que tenían un 99 % de certeza de que, por mi edad, no se trataba de un cáncer y que no debía preocuparme.”
La juventud de Kayley jugó en contra de la sospecha de un diagnóstico grave. El cáncer de pulmón es más común en personas de mayor edad, especialmente con historial de tabaquismo, aunque también puede afectar a jóvenes, aunque de forma excepcional. Aquella “mancha” inició un proceso de investigación largo y angustioso.
Durante los cuatro meses siguientes, Kayley se sometió a siete biopsias. Los médicos extrajeron muestras de la zona sospechosa para determinar la naturaleza de la lesión. En agosto de 2025 llegó el veredicto: cáncer de pulmón en estadio uno.
“Cuando me dijeron que era cáncer de pulmón, me sentí en un sueño surrealista”, recuerda. “Antes del diagnóstico era ingenua y pensaba que algo así nunca me pasaría.”
El pronóstico dejó de ser optimista durante la intervención quirúrgica. En septiembre, Kayley se sometió a una operación para extirpar el lóbulo inferior del pulmón derecho y los ganglios linfáticos cercanos. Durante la cirugía, los cirujanos detectaron cáncer en seis ganglios, por lo que el caso se reclasificó de estadio uno a estadio tres.
La cirugía tuvo un impacto significativo en su organismo: tras el procedimiento, Kayley no podía respirar con normalidad y tuvo que reaprender a caminar. Poco después inició el tratamiento de quimioterapia.
Los efectos secundarios fueron intensos. “No podía levantar la cabeza, vomitaba sangre, orinaba sangre. No podía comer ni dormir. Perdí 4 kilos en cuatro días”, lamenta.
En febrero de 2026, al terminar la quimioterapia, recibió la noticia de que no había señales detectables de la enfermedad. Para ella, fue un alivio enorme. “Cuando vi el resultado limpio, fue increíble.”
La tregua, sin embargo, fue breve. Unos dos meses más tarde, los médicos comunicaron que el cáncer había reaparecido. La recaída se produjo en el revestimiento pleural, la membrana que rodea los pulmones. Kayley comenzó a sufrir fuertes dolores en el pecho y se le diagnosticó un derrame pleural, que consiste en la acumulación de líquido alrededor de los pulmones.
El líquido fue extraído y analizado, hallándose nuevamente células cancerígenas. Según relata, su oncólogo le explicó que un caso así resulta muy raro y que normalmente ve algo semejante en pacientes de alrededor de 80 años.
La joven recibió entonces un pronóstico de 18 meses de vida. “No hay palabras que expresen cómo me siento. Tengo 22 años, esto no debería pasar a alguien de mi edad.”
Ahora, Kayley recaba fondos para participar en un ensayo clínico en Alemania, con la esperanza de prolongar su vida. Asimismo, emplea su historia como advertencia, especialmente para los jóvenes que ven el vapeo como una alternativa inofensiva.
Pese a que los médicos no le dieron una causa definitiva para el cáncer, afirman que el tabaquismo y el vapeo “definitivamente no ayudaron”. Kayley vincula la enfermedad al uso de estos dispositivos, sobre todo porque los síntomas comenzaron pocos meses después de cambiar a vapeadores desechables.
“Asocié el cáncer al vapeo porque mis síntomas empezaron meses después de usar desechables y en mi familia no hay casos de cáncer de pulmón”, explica.
Kayley comenzó fumando esporádicamente en la adolescencia y vapeando con dispositivos reutilizables a los 15 años. Más adelante llegó a consumir un vape desechable de 600 caladas cada semana. En el Reino Unido, los vapeadores desechables fueron prohibidos en junio de 2025, debido a preocupaciones ambientales y de salud pública, especialmente por su uso entre menores.
Desde el diagnóstico, dejó de usar vapeadores. También persuadió a su pareja y a su madre para que abandonaran el hábito, y ahora insiste en que sus amigos hagan lo mismo. “Llevo tres meses sin vapeo, hice que mi pareja y mi madre dejaran, y estoy presionando a todos mis amigos”, señala.
El caso de Kayley pone el foco en una paciente muy joven, cuyos síntomas iniciales fueron tratados como afecciones respiratorias comunes. Tos persistente, hemoptisis, dolor torácico, dificultad para respirar y secreciones inusuales son señales que requieren evaluación médica, incluso en personas que no encajan en el perfil típico de cáncer de pulmón.
El mensaje que difunde es claro: “Manteneos alejados de los vapeadores, porque tarde o temprano pasarán factura.”
La publicación Joven que empezó a usar vape a los 15 años descubre cáncer de pulmón tras ser mandada a casa por médicos ocho veces apareció primero en 111 Next.


