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Frío puede desencadenar enfermedades silenciosas en perros; vea cómo identificar

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Con la llegada del frío, además de sacar los abrigos del armario, es esencial recordar a quienes necesitan ayuda para mantenerse calientes: los perros. En invierno, los perros están más propensos a desarrollar alergias y enfermedades respiratorias, que a menudo se manifiestan de manera silenciosa y peligrosa.

La veterinaria Vanessa Barreto, en conversación con esta columna, destaca que la combinación de ambientes cerrados, poca ventilación y mayor contacto con polvo y ácaros crea un entorno ideal para el surgimiento de estos problemas. “Además, los animales que permanecen en lugares caldeados y luego son expuestos al frío durante los paseos sufren cambios bruscos de temperatura”, alerta la especialista.

Entre las enfermedades más comunes se encuentran los resfriados y las infecciones respiratorias, como la traqueobronquitis infecciosa —conocida como tos de las perreras—, bronquitis, rinitis e incluso neumonía. Vanessa también menciona dermatitis, otitis y otras irritaciones cutáneas debidas al ambiente cerrado.

En animales más sensibles o con antecedentes clínicos, puede haber un empeoramiento de condiciones crónicas, ya que el sistema inmunológico tiende a volverse más vulnerable durante los días fríos, subraya la experta.

Aunque muchos propietarios creen que un abrigo para perros lo resuelve todo, no es así. En el frío, es importante estar atento a algunas señales de alerta. Estornudos, picores y cansancio pueden indicar cuadros alérgicos o respiratorios en desarrollo, no simplemente una reacción al clima frío.

La tos puede variar desde irritaciones leves hasta infecciones más graves. La alerta debe ser mayor si hay secreción o postración. La reducción espontánea en la ingesta de agua durante los días fríos impacta directamente la inmunidad y el metabolismo del perro, haciéndolo más susceptible a enfermedades.

Por último, la especialista recomienda mantener la vacunación al día, evitar paseos en los momentos más fríos y prestar especial atención después del baño para asegurar el secado completo del pelaje. “El invierno exige una vigilancia más estrecha. Pequeñas señales pueden indicar problemas mayores si no se siguen y tratan a tiempo por un profesional”, concluye Vanessa Barreto.

Los perros cuentan con mecanismos internos de termorregulación, como el jadeo y la circulación sanguínea periférica, para controlar su temperatura corporal. Al aumentar la humedad ambiental o reducirse la temperatura exterior, estos procesos pueden volverse menos eficaces, lo que incrementa el riesgo de hipotermia o de estrés térmico en las mascotas.

Los ácaros del polvo doméstico son pequeños artrópodos que se alimentan de células muertas de la piel. Su proliferación en alfombras, colchones y cortinas provoca reacciones alérgicas tanto en humanos como en animales. En espacios poco ventilados, la concentración de ácaros puede ser hasta diez veces mayor que en áreas al aire libre, lo que incrementa las dificultades respiratorias de los perros predispuestos.

La traqueobronquitis infecciosa, comúnmente llamada tos de las perreras, es un síndrome respiratorio que puede tener origen vírico (como el parainfluenza canina) o bacteriano (Bordetella bronchiseptica). Se caracteriza por una tos seca y persistente que puede complicarse con secreciones y dificultad respiratoria si no se trata adecuadamente. En instalaciones de cría o perreras, donde muchos animales conviven en espacios reducidos, la enfermedad se contagia con facilidad a través de gotículas de saliva.

Para reducir la presencia de agentes patógenos y alérgenos en el hogar, se recomienda ventilar las habitaciones durante al menos 20 minutos al día, evitar la acumulación de polvo en los rincones y utilizar purificadores de aire o humidificadores según las necesidades de cada estancia. La humedad óptima suele situarse entre el 40% y el 60%, lo que ayuda a evitar ambientes excesivamente secos o excesivamente húmedos, ambos perjudiciales para las vías respiratorias de las mascotas.

Además, mantener limpias las camas y las mantas de los perros, lavarlas con regularidad y secarlas completamente evita la proliferación de hongos y ácaros. En caso de detectar síntomas como tos persistente, estornudos frecuentes o cambios en el comportamiento, es fundamental llevar al animal a una revisión veterinaria cuanto antes. La detección temprana facilita el tratamiento y previene la evolución de enfermedades complejas, garantizando así el bienestar de la mascota durante los meses de frío.

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