Kayla Rahn, de 30 años, descubrió que portaba un cisto ovárico de aproximadamente 22 kilos tras varios meses de convivir con dolores abdominales, problemas estomacales y un aumento de peso sin explicación aparente. La estadounidense decidió buscar atención médica en el Jackson Hospital, ubicado en Montgomery, Alabama, donde las pruebas de imagen revelaron la presencia de una masa excepcionalmente grande en uno de sus ovarios.
Vecina de Montgomery, en el estado de Alabama, Kayla recibió el diagnóstico de cistadenoma mucinoso benigno, un tipo de tumor epitelial que se forma en la superficie externa del ovario y se caracteriza por la producción de moco. Según el equipo médico del Jackson Hospital, este tipo de lesión es en general no cancerosa, aunque su crecimiento puede alcanzar dimensiones importantes y causar molestias significativas.
Antes de acudir al hospital, Rahn había intentado perder peso durante cerca de un año. A pesar de someterse a dietas y realizar ejercicio de forma regular, seguía ganando volumen corporal, hasta el punto de que algunas personas llegaron a comentarle si esperaba gemelos. Sin explicación clara para ese aumento, los síntomas persistentes la llevaron finalmente a buscar una evaluación especializada.
Una vez comunicado el diagnóstico, la paciente señaló que sintió un gran alivio. “Recuerdo que llamé a mi madre y empecé a llorar porque al fin pudieron darme una respuesta. Yo sabía que algo no estaba bien”, afirmó en declaraciones a la cadena NBC12. Ese momento supuso para ella el fin de la incertidumbre y el inicio de un plan de acción para recuperar su salud.
La intervención quirúrgica tuvo lugar el 26 de mayo, apenas un día después de confirmarse la existencia de la masa. La operación fue realizada por un equipo multidisciplinar encabezado por el obstetra y ginecólogo Gregory Jones en el Jackson Hospital. “Este es uno de los tumores más grandes que he visto o retirado en mi carrera. Estamos muy contentos de que todo haya salido bien para ella”, declaró el doctor Jones tras el procedimiento.
En las horas siguientes a la cirugía, Kayla experimentó cambios inmediatos en su cuerpo y en sus actividades diarias. “Nada más llegar a casa y poder moverme un poco, me probé todas las camisetas que tenía y fue increíble sentir que volvía a mi talla habitual”, relató. La paciente destacó que, además de la mejora física, el alivio psicológico resultó determinante para su recuperación.
El cistadenoma mucinoso benigno es una de las formas más frecuentes de tumor ovárico en mujeres adultas. Se cree que representa alrededor del 20 % de los tumores epiteliales de ovario y suele detectarse entre los 30 y los 50 años. Su diagnóstico incluye ecografías transvaginales y, en ocasiones, pruebas de tomografía computerizada o resonancia magnética para determinar su tamaño y características.
El tratamiento estándar consiste en la extirpación quirúrgica completa del cisto, ya sea mediante cirugía abierta o por vía laparoscópica, según la dimensión y localización de la lesión. Aunque la mayor parte de estos tumores no es maligno, la cirugía permite descartar la presencia de células cancerígenas y alivia los síntomas derivados de la presión de la masa sobre órganos colindantes.
Kayla Rahn confía en que su experiencia sirva de aviso a otras mujeres que perciban cambios persistentes en su cuerpo. El Jackson Hospital subraya la importancia de realizar revisiones ginecológicas periódicas y de atender cualquier síntoma inusual a fin de garantizar un diagnóstico precoz y un tratamiento efectivo.


