La periodista Fábia Oliveira ha revelado que el influenciador digital Gato Preto presentó ante la Justicia su defensa en un caso penal de gran repercusión. El proceso, iniciado en 2025, gira en torno a un accidente de tráfico que terminó con graves acusaciones de tentativa de homicidio.
Samuel, nombre real de Gato Preto, conducía un Porsche a alta velocidad en agosto de 2025 cuando colisionó con el vehículo en que viajaban Edilson Maiorano y su hijo Ivan Bartalot Pereira Maiorano. Según la denuncia, el influenciador circulaba bajo los efectos del alcohol y las drogas y abandonó el lugar sin auxiliar a las víctimas. Ivan sufrió una fractura en la mandíbula, mientras su padre resultó ileso físicamente, aunque afectado por el impacto emocional.
El Ministerio Público de São Paulo acusó a Gato Preto de dos intentos de homicidio con «dolo eventual», figura del derecho penal brasileño que se configura cuando el agente, aun sin intención directa de matar, asume el riesgo de provocar la muerte. Además, le imputan los delitos de amenazas, omisión de socorro, fuga del lugar del accidente y conducción bajo los efectos de sustancias psicoactivas. La Fiscalía exige que indemnice aproximadamente con 118.000 reales (unos 21.200 euros) a Ivan, con 75.000 reales (alrededor de 13.500 euros) a Edilson y con otros 75.000 reales (13.500 euros) por daños morales colectivos.
También fueron denunciados Bia Miranda, entonces novia de Gato Preto, y su guardaespaldas, Felipe Júnior da Silva Souza, aunque ambos aún pueden acogerse a acuerdos de transacción penal con el Ministerio Público de São Paulo, previstos en la legislación brasileña para delitos de menor gravedad, y evitar un juicio criminal completo.
El 6 de mayo, Gato Preto presentó formalmente su «respuesta a la acusación». En ella, rechaza haber circulado a alta velocidad, aduciendo que no existe peritaje técnico que lo demuestre, por lo que niega haber asumido el riesgo de matar a las víctimas. Asimismo, sostiene que la presencia de alcohol en su organismo no fue suficiente para acreditar una actitud de indiferencia hacia la vida de Edilson e Ivan.
En su escrito de defensa, el influenciador solicita que las acusaciones de intento de homicidio sean reclasificadas a delitos menos graves, como lesiones corporales culposas (accidentales) o, al menos, lesiones corporales leves. En el sistema jurídico brasileño, la diferencia entre homicidio doloso y culposo radica en la voluntad o previsión del resultado: mientras el primero exige intención o asunción de riesgo, el segundo reconoce el daño como producto de imprudencia o negligencia sin ánimo de matar.
Samuel también impugna el requerimiento de indemnizaciones formulado por el Ministerio Público, argumentando que la reclamación económica debe ventilarse en el ámbito civil, donde ya se tramita un proceso de responsabilidad por daños, distinto del penal. Por último, cuestiona la suspensión de su permiso de conducir, aplicada tras el siniestro. Alega que la medida administrativa fue adoptada sin constatar nuevos episodios de conducción peligrosa o riesgo a la seguridad vial, lo que equivaldría a anticipar un castigo sin haber agotado el debido proceso penal.
El caso permanece abierto y corresponde a los tribunales de São Paulo valorar si admiten o rechazan la reconfiguración de los cargos, así como determinar las posibles sanciones penales y económicas en función de la evidencia pericial y testimonial que ambas partes presenten en la fase de instrucción.


