Entrada sellada de la caverna Nutty Putty, en Utah, marcada por un círculo de piedras en medio del desierto. (Foto: Instagram)
La caverna Nutty Putty, situada en Utah, Estados Unidos, permanece cerrada desde 2009, cuando la trágica muerte de John Edward Jones la convirtió en uno de los casos más notorios de la exploración subterránea moderna. Aquel incidente impactó a la comunidad de espeleólogos y aficionados a la aventura por la dureza de las condiciones y la gravedad de las consecuencias.
John, de 26 años y estudiante de medicina, accedió a la caverna acompañado de su hermano, Josh, como parte de una excursión familiar. La Nutty Putty era célebre por sus pasadizos estrechos y sinuosos, que obligaban a los exploradores a reptar por túneles de reducidas dimensiones. Uno de estos tramos se conocía popularmente como “canal de parto” debido a la dificultad que presentaba para avanzar sin quedar atrapado.
El fatal desenlace se produjo cuando John penetró por una abertura no prevista en los planos rudimentarios de aquella formación. La caverna no estaba completamente cartografiada, y el joven siguió un conducto lateral que formaba una curva en forma de L de apenas 25 centímetros de ancho y 46 centímetros de altura. Al intentar maniobrar, quedó atrapado boca abajo, con el pecho presionado contra las paredes de roca. Cada intento de inspirar lo incrustaba más en la grieta, impidiendo cualquier movimiento.
Josh, alarmado, trató de socorrerle pero tuvo que salir al exterior para alertar al equipo de rescate. A lo largo de varias horas, equipos especializados trabajaron sin descanso. Se instaló un complejo sistema de poleas y cuerdas para extraer a John con lentitud, pero en el momento decisivo el material cedió. El joven resbaló aún más y quedó irremediablemente atrapado. Padeció una parada cardíaca, fue declarado fallecido dentro de la caverna y, debido al elevado riesgo que suponía recuperar su cuerpo, las autoridades optaron por sellar permanentemente la entrada.
Geológica y técnicamente, Nutty Putty forma parte de un sistema kárstico desarrollado sobre formaciones de yeso y calcita en la región de Utah. Las cuevas de este tipo surgen lentamente por disolución de la roca madre y suelen presentar corredores irregulares, salas inundables y pasadizos angostos de difícil acceso. La falta de un estudio espeleológico exhaustivo y de un mapeado preciso convirtió a Nutty Putty en un lugar propicio para incidentes como el que acabó con la vida de John.
Tras el accidente, las normativas de exploración subterránea en muchas regiones de Estados Unidos comenzaron a endurecerse. Se establecieron protocolos claros: siempre explorar en grupos de al menos cuatro personas, emplear equipos de comunicación por radio adaptados a entornos subterráneos, y contar con planos detallados elaborados por profesionales de espeleología antes de cualquier intento.
Años más tarde, el creador de contenido conocido como ScootSki visitó el área para rendir homenaje a John Edward Jones. Después de varias búsquedas, halló la entrada sellada, oculta entre formaciones rocosas en una zona desértica remota. ScootSki, que se dedica a documentar lugares abandonados y con historias trágicas, explicó en su vídeo la dificultad que supuso localizar el punto exacto sin acceso a planos oficiales.
En el exterior, se encuentran varias placas conmemorativas. Una de ellas describe a John como padre, marido y amigo cariñoso; otra agradece el esfuerzo y coraje de los socorristas. Una inscripción reza: “Gracias, John, por mostrarnos cómo hacer de la eternidad nuestra cobertura, nuestra roca y nuestra salvación. Mientras seguimos nuestro camino en la Tierra, te echamos de menos y te amamos para siempre.” Otra añade: “Expresamos nuestra sincera gratitud a los valientes y altruistas rescatistas que lucharon sin rendirse para liberarte. Su heroísmo jamás será olvidado.”
Durante su visita, ScootSki confesó la sobrecogedora sensación de estar justo encima del lugar donde permanece el cuerpo de John. La caverna, antaño destino de aventureros en busca de adrenalina, se ha convertido en un monumento silencioso a los riesgos extremos de la exploración subterránea. Esta historia recuerda la importancia de la preparación técnica, el respeto a las formaciones naturales y la necesidad de protocolos de seguridad rigurosos para evitar nuevas tragedias en el mundo de la espeleología.


