Kayley Boda, una joven de 22 años de Manchester, se enfrenta a una situación que desafía las estadísticas médicas convencionales. Tras empezar a usar cigarrillos electrónicos a los 15 años, fue diagnosticada con cáncer de pulmón, algo muy poco habitual a su edad. Kayley consumía un dispositivo desechable de unas 600 caladas por semana, un hábito que se ha extendido entre muchos jóvenes de su generación.
Los primeros síntomas de alarma aparecieron en enero de 2025, cuando empezó a toser una sustancia de color marrón y textura granulada. En un primer momento, Kayley no dio mayor importancia a la tos y lo atribuyó al uso prolongado del vape. Al mismo tiempo, arrastraba problemas de salud diversos —incluidas erupciones cutáneas tratadas sin éxito como herpes zóster, varicela y escabiosis— desde noviembre de 2024.
Durante varios meses, buscó ayuda médica en distintos centros de salud. Acudió a consultas en ocho ocasiones, pero en todas le dijeron que se trataba de una infección común en el pecho y la enviaron de vuelta a casa con tratamientos antibióticos. En marzo de 2025 la situación empeoró: comenzó a toser sangre. Una radiografía de tórax reveló la presencia de una sombra sospechosa en el pulmón derecho.
A pesar de ello, los médicos dudaron de un posible cáncer debido a su juventud. Kayley recuerda que le dijeron: “Con tu edad, difícilmente será cáncer”. No obstante, tras siete biopsias realizadas entre mayo y agosto de 2025, los especialistas confirmaron el diagnóstico: cáncer de pulmón. Kayley describió ese momento como surrealista, incapaz de creer que algo así pudiera pasarle a alguien de su edad.
El tumor inicial se clasificó en estadio uno. Sin embargo, durante la intervención quirúrgica para extirpar el lóbulo inferior del pulmón derecho, se descubrió que el cáncer se había diseminado a seis ganglios linfáticos, por lo que la enfermedad pasó a un estadio tres. La recuperación posoperatoria fue complicada: tuvo que reaprender a caminar y sufrió graves dificultades para respirar, necesitando máscara de oxígeno durante varias semanas.
Tras la cirugía, Kayley recibió seis ciclos de quimioterapia para eliminar posibles células cancerosas remanentes. En febrero de 2026, los resultados mostraron que estaba libre de enfermedad. Pero apenas dos meses después aparecieron fuertes dolores en el pecho, y los exámenes indicaron una recaída del cáncer, esta vez en el revestimiento pleural.
El pronóstico actual estima que Kayley dispone de unos 18 meses de vida. Los oncólogos califican su caso como extremadamente raro, puesto que el cáncer de pulmón a edades tan tempranas se asocia normalmente con pacientes de mayor edad. Aunque no señalan una causa única, coinciden en que tanto el tabaquismo como el uso de dispositivos electrónicos inhalables han contribuido a la aparición y agresividad de la enfermedad.
El vapeo surgió a mediados de la década de 2000 como alternativa supuestamente menos nociva que el tabaco convencional. Estos dispositivos calientan líquidos que suelen contener propilenglicol, glicerina vegetal, nicotina y aromatizantes. Sin embargo, las investigaciones más recientes relacionan su uso prolongado con inflamación pulmonar, daño al tejido y un mayor riesgo de desarrollar patologías respiratorias graves, incluida, en casos extremos, la formación de tumores malignos.
En jóvenes como Kayley, sin antecedentes familiares de cáncer de pulmón, la detección temprana resulta más compleja, ya que los síntomas suelen confundirse con infecciones o alergias. Su experiencia ha impulsado una campaña de concienciación entre amigos y familiares para abandonar el vapeo y prestar atención a síntomas de alarma como la tos persistente, la presencia de esputo oscuro y las dificultades para respirar.
Actualmente, la familia está organizando una recaudación de fondos en línea con el fin de costear la participación de Kayley en un ensayo clínico experimental en Alemania. Esta opción podría ofrecerle tratamientos de última generación que prolonguen su supervivencia y mejoren su calidad de vida. Mientras aguarda noticias, Kayley comparte su testimonio para advertir a otros jóvenes sobre los riesgos reales de los cigarrillos electrónicos: “Manteneos alejados del vape, porque tarde o temprano os alcanzará”.
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