
Banderas de Israel y Líbano ondean sobre una frontera en tensión (Foto: Instagram)
Se han informado nuevos bombardeos en el sur del Líbano después de que el primer ministro Benjamin Netanyahu hubiera advertido que mantendría tropas israelíes en la zona, incluso tras un acuerdo mediado por los EUA. Las explosiones y disparos de artillería se registraron en localidades fronterizas, donde comunidades civiles denuncian interrupciones en el suministro eléctrico y cortes de comunicaciones. Netanyahu, citado por medios locales, reafirmó su intención de conservar posiciones estratégicas en el área que considera vital para la seguridad de Israel.
La región sur del Líbano ha sido escenario de enfrentamientos recurrentes entre el Ejército israelí y las milicias de Hezbollah desde el fin de la guerra abierta en 2006. A lo largo de los años, se han sucedido altos el fuego de duración variable, supervisados en ocasiones por fuerzas de paz y organismos de la ONU. El territorio montañoso y la proximidad al valle de la Beqaa han convertido este tramo fronterizo en un punto caliente donde se combinan túneles subterráneos, lanzacohetes de corto alcance y sistemas de defensa antiaérea ligeros.
El acuerdo mediado por los EUA, anunciado la semana pasada por la administración estadounidense, establecía un cese de hostilidades condicionado a la retirada parcial de vehículos blindados israelíes y la implementación de controles mutuos en pasos fronterizos. Según fuentes diplomáticas, los EUA ofrecieron asistencia humanitaria para la población libanesa afectada y propusieron patrullas conjuntas en la zona de separación, con participación de técnicos de Naciones Unidas para garantizar el respeto del alto el fuego.
No obstante, Netanyahu afirmó que la seguridad de Israel no podía comprometerse con cesiones que debilitara la capacidad defensiva de sus fuerzas. “Mantendremos guarniciones en puntos clave del sur del Líbano hasta asegurar que Hezbollah no recupere posiciones que permitan lanzar ataques indiscriminados contra civiles israelíes”, subrayó el primer ministro Benjamin Netanyahu en una rueda de prensa celebrada en Jerusalén. Esta postura chocó con la visión expresada por el secretario de Estado de los EUA, quien instó a ambas partes a respetar el acuerdo y evitó criticar abiertamente la decisión de Israel.
Históricamente, las tensiones entre Israel y Líbano han oscilado entre picos de violencia y frágiles treguas. En 2006, un conflicto de 34 días dejó miles de víctimas y destruyó gran parte de la infraestructura civil en el sur del Líbano. Posteriormente, resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas establecieron las bases para una fuerza multinacional y para el despliegue de la UNIFIL, con el objetivo de prevenir reanudaciones de los combates y facilitar el retorno de los desplazados. A pesar de ello, incidentes aislados y escaramuzas han continuado hasta la actualidad.
Con este último episodio de bombardeos, expertos regionales advierten que el panorama sigue siendo volátil. El sur del Líbano cuenta con poblaciones mixtas en aldeas como Marjayún o Rachaya al Foukhar, donde la presencia de civiles y grupos paramilitares hace muy difícil trazar una línea clara en el terreno. Además, desde el punto de vista militar, conservar un contingente permanente expone a Israel a ataques con misiles antitanque y cohetes de corto alcance. El futuro inmediato dependerá tanto del cumplimiento efectivo del acuerdo de los EUA como de la voluntad de las partes para descongelar la situación sin recurrir a una escalada abierta.


