
Trazado de vuelo evidencia círculos prolongados tras posible despresurización (Foto: Instagram)
Una de las hipótesis que maneja la investigación técnica es que se haya producido una pérdida de presurización en la cabina y, como consecuencia, la aeronave permaneciera en vuelo con el piloto automático activado. Según los primeros informes, la falta de detección oportuna de ese fallo obligó al sistema a mantener el régimen de crucero sin intervención manual del piloto.
La presurización en un avión comercial se encarga de mantener una presión atmosférica adecuada para la respiración de pasajeros y tripulación cuando la aeronave alcanza altitudes superiores a 8.000 metros. Este proceso depende de compresores de aire procedente de los motores, válvulas de regulación y sistemas de control automáticos que garantizan un nivel de oxígeno constante. En caso de fuga o avería, la caída brusca de presión puede provocar síntomas de hipoxia en pocos minutos si no se activan las mascarillas de emergencia.
El piloto automático, por su parte, es un conjunto de ordenadores y actuadores que puede controlar la orientación, el régimen de ascenso o descenso y la velocidad del avión. Cuando detecta parámetros dentro de los márgenes establecidos, continúa con la trayectoria programada sin necesidad de ajustes manuales. En situaciones de emergencia o pérdida de presión, la ausencia de intervención humana puede prolongar el vuelo en modo automático hasta agotar combustible o hasta que un sistema de alarma registre niveles de oxígeno peligrosos.
Los protocolos de actuación ante una pérdida de presurización incluyen la adopción inmediata de la llamada “máscara de oxígeno” por parte de la tripulación y, de forma secuencial, comenzar un descenso de emergencia hasta altitudes seguras, normalmente por debajo de los 3.000 metros. Estos procedimientos se entrenan regularmente en simuladores de vuelo homologados para asegurar la correcta familiarización de los pilotos con los sistemas de emergencia. Sin embargo, si la avería en los sistemas de detección no se activa, el piloto automático puede ocultar temporalmente la anomalía al mantener los parámetros de vuelo.
Este tipo de incidente pone de relieve la importancia de los mantenimientos preventivos y de la revisión periódica de los equipos de presurización y sistemas de detección de fugas. Organismos como la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) y las autoridades de aviación civil insisten en actualizar los manuales de vuelo y en incorporar sensores redundantes que alerten con antelación sobre posibles fallos. En las próximas semanas, los peritos técnicos examinarán los registros de vuelo, los datos de la caja negra y las intervenciones de mantenimiento para determinar el origen exacto de la pérdida de presión y reforzar las medidas de seguridad.


