El norteamericano John Poulos, de 36 años, prestó declaración sobre la muerte de la DJ Valentina Trespalacios, de 23, ocurrida en enero de 2023. Durante el juicio, relató su versión de la relación con la víctima y admitió haber desechado el cuerpo tras encontrarla sin vida.
Según Poulos, ambos consumieron drogas y alcohol la noche del suceso, factores que, en su opinión, habrían afectado su capacidad de juicio y su memoria. En el tribunal declaró: “Intenté despertar a Valentina y ella no respondió”. Añadió: “Cuando la vi por primera vez, supe inmediatamente que algo iba mal. Estaba muy pálida. Me derrumbé completamente. Era una chica a la que amaba”.
El acusado insistió en varias ocasiones: “La amaba” y reflexionó en voz alta acerca de la contradicción de “matar a alguien que querías”. Durante el interrogatorio, aceptó haber introducido el cuerpo de la víctima en una maleta. “Decidí intentar huir y metí su cuerpo en la maleta azul que había traído”, confesó, para a continuación reconocer: “Fue entonces cuando la deposité en la basura”.
El cadáver de Valentina fue hallado dentro de una maleta abandonada en una papelera por una persona en situación de calle, quien alertó a las autoridades locales. La autopsia forense concluyó que la causa de la muerte fue asfixia mecánica —también denominada estrangulamiento por compresión—, según informó el medio The City Paper Bogotá. Las necropsias por asfixia mecánica suelen incluir el examen detallado de ligaduras y marcas en el cuello, así como análisis toxicológicos para descartar otros factores contributivos.
Tras el crimen, Poulos abandonó el país y se desplazó al Panamá, donde fue detenido cuatro días después al intentar embarcar hacia Turquía. En la investigación, las autoridades señalaron que tenía la intención de viajar a Montenegro, nación que no mantiene tratado de extradición ni con Estados Unidos ni con Colombia. Los convenios de extradición son acuerdos bilaterales que facilitan la entrega de presuntos delincuentes para ser juzgados en el país donde presuntamente cometieron el delito.
El proceso judicial se enmarca en la legislación penal colombiana, en la que el homicidio agravado puede conllevar penas de hasta 50 años de prisión. La máxima condena responde a circunstancias agravantes como la ocultación del cadáver o la relación de poder y confianza con la víctima.
La investigación también reveló indicios de un comportamiento obsesivo y controlador por parte de Poulos. Según los fiscales, el acusado habría contratado detectives privados para seguir a Valentina en distintos momentos, incluso en sus desplazamientos. Asimismo, se descubrió una presunta vida paralela: una mujer identificada como Ashley declaró estar casada con el sospechoso desde 2009, denunció episodios de maltrato y confirmó un patrón de vigilancia constante.
En su testimonio, Poulos manifestó temor al sistema penitenciario: “Si voy a la cárcel, probablemente allí me maten”, añadió después: “Si me juzgaran, no creía que respetaran mis derechos”. A pesar de ello, admitió en la declaración final: “De todos modos, lamento haber tomado la decisión de meterla en la maleta”.
El caso ha puesto de relieve cuestiones de violencia de género y control emocional en las relaciones de pareja. El estrangulamiento se reconoce en numerosos estudios forenses como uno de los mecanismos más directos de agresión letal, y las autoridades recomiendan siempre la denuncia temprana de comportamientos coercitivos.
Valentina Trespalacios era una artista emergente en la escena de la música electrónica, con presentaciones en bares y festivales de pequeña escala. Su carrera comenzó en Bogotá y había cosechado un creciente reconocimiento entre el público joven. La investigación judicial pretende aclarar el contexto de su relación con Poulos y determinar las circunstancias exactas que desembocaron en el fatal desenlace.


