La vecina de Ji-Paraná (RO), Sonia Calegario, llevó a cabo en octubre de 2025 una sesión fotográfica junto a sus hijos en Maceió, tras viajar más de 4.000 kilómetros al lugar que consideraba su favorito. En fase terminal de cáncer, participó en las fotos a pesar de sufrir fuertes síntomas, como dolores, náuseas y vómitos, con el objetivo de inmortalizar un momento de despedida en familia.
Durante la sesión, Sonia hacía uso de morfina y tuvo que hacer un gran esfuerzo para mantenerse de pie a lo largo de las fotografías. “Ella se esforzó al máximo, de verdad, para poder estar ahí de pie y hacerse las fotos”, declaró Marcela Calegario.
Las imágenes cobraron repercusión en las redes sociales después de que la fotógrafa responsable las compartiera, describiendo su significado. “Hay fotografías que llevan más que sonrisas”, escribió. En otro fragmento, narró: “Fue un día de abrazos prolongados. Cada persona que la abrazaba parecía intentar guardar el tiempo en las manos”.
Según informó el diario Diário do Nordeste, Sonia ya conocía Maceió y mantenía una relación afectiva con la ciudad. La familia señaló que el viaje se llevó a cabo pese a las dificultades económicas. “Dios abrió las puertas de una forma extraordinaria”, afirmó Débora Calegario.
El diagnóstico de la enfermedad se produjo en 2024, tras la confirmación de un adenocarcinoma de estómago. Con anterioridad, Sonia convivió con la bacteria H. pylori y se sometió a varias pruebas hasta insistir en una nueva investigación. La confirmación de la enfermedad generó una reacción inmediata en su entorno. “No quería aceptar lo que pasaba. Gritaba mucho”, recordó Débora.
Ante la situación, Sonia mantuvo una actitud de fe. “¿Quiénes somos para quejarnos, para actuar en contra de la voluntad de Él [Dios]?”, afirmó.
Después de un tratamiento que incluyó cirugía y quimioterapia, la enfermedad reapareció con metástasis. Con el empeoramiento de su cuadro, ingresó en un hospital y pasó sus últimos días acompañada de sus hijos Marcela, Débora, Thiago y Samyra.
Poco antes de fallecer, la familia organizó un bautizo de pañales anticipado para que Sonia pudiera asistir. La sesión fotográfica también se completó a tiempo para que ella pudiera verla en vida.
Sonia Calegario falleció a finales de 2025, a los 51 años. Dejó tras de sí a su marido, cuatro hijos y dos nietos. Entre sus últimas palabras registradas por la familia se encuentra el mensaje dirigido a sus hijos: “Hija, está en manos de Dios. Quedaos en paz. Si Dios quiso que vuestra madre pasara por esto, lo soportaremos”.
El adenocarcinoma gástrico es el tipo más frecuente de cáncer de estómago y suele originarse en las células glandulares de la mucosa gástrica. Su detección en etapas avanzadas puede requerir técnicas de imagen como endoscopias, tomografías y biopsias para determinar el grado de diseminación y orientar el tratamiento.
La Helicobacter pylori es una bacteria que infecta la mucosa del estómago y se ha demostrado que aumenta el riesgo de desarrollar úlceras y, a largo plazo, ciertos tipos de cáncer gástrico. El tratamiento habitual incluye una combinación de antibióticos y bloqueadores de ácido, aunque la erradicación no siempre previene la progresión a neoplasias.
En fases terminales de la enfermedad, los cuidados paliativos se centran en mejorar la calidad de vida del paciente y aliviar síntomas como el dolor, las náuseas y la fatiga. Para ello, se emplean fármacos opiáceos como la morfina, así como soporte nutricional y psicológico tanto para el afectado como para la familia.
La práctica de realizar sesiones fotográficas de despedida ha ganado popularidad en los últimos años como una manera de crear un legado emocional y conservar el recuerdo de los seres queridos. Expertos en terapia familiar señalan que este tipo de iniciativas puede aportar un espacio de contención y facilitar el proceso de duelo, al ofrecer un testimonio tangible del amor y la unión en los momentos finales.


