
Imagen termográfica del periscopio estadounidense durante el impacto del torpedo en la fragata iraní en aguas internacionales junto a Sri Lanka. (Foto: Instagram)
En un incidente reciente, un submarino de Estados Unidos hundió una fragata de Irán en aguas internacionales próximas a las costas de Sri Lanka. Según informaciones oficiales, la acción se desarrolló sin que mediara declaración previa de hostilidades, dado que el enfrentamiento tuvo lugar en alta mar fuera de las zonas económicas exclusivas de cualquier Estado ribereño. El despliegue de la unidad sumergible norteamericana se habría detectado primero por sistemas de vigilancia satelital y, acto seguido, la fragata iraní se convirtió en blanco de un torpedo de última generación.
El submarino de Estados Unidos involucrado pertenecería a la clase Los Ángeles o Virginia, modelos que destacan por su capacidad furtiva y la integración de torpedos Mk-48 y misiles de crucero BGM-109 Tomahawk. Estas embarcaciones sumergibles disponen de sistemas avanzados de sonar pasivo y activo, así como de líneas de comunicación cifradas que les permiten operar durante semanas sin necesidad de volver a superficie. Gracias a su versatilidad, pueden acometer misiones de inteligencia, interdicción y ataque en ambientes marítimos complejos, como el océano Índico, donde el tráfico comercial convive con ballet de buques militares.
La fragata de Irán alcanzada pertenecía a un modelo de la serie Moudge, concebido para patrulla costera, guerra antiaérea y antibuque. Con un desplazamiento aproximado de 1.500 toneladas y dotada de misiles superficie-superficie Noor (derivado del C-802 chino), este tipo de unidad constituye la columna vertebral de la flota de la Armada de la República Islámica de Irán en operaciones de proyección más allá del Golfo Pérsico. Su hundimiento supone la pérdida de sistemas de combate y sensores electroópticos, lo que podría ralentizar temporalmente la presencia iraní en las rutas marítimas del subcontinente indio.
El escenario de la acción se enmarca en aguas internacionales, definición que recoge la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), instrumento al que se adscriben Sri Lanka, Estados Unidos e Irán. Conforme a sus artículos, las fragatas de guerra disfrutan de libertad de paso inocente, pero también están sujetas a normas de conducta que buscan evitar la proliferación de incidentes armados inadvertidos. En este caso, la ausencia de una denuncia formal había permitido a la unidad norteamericana actuar sin advertencias públicas, basándose en reglas de enfrentamiento cuidadosamente establecidas para operaciones submarinas.
Históricamente, los lazos entre Estados Unidos e Irán en el ámbito naval han estado marcados por episodios de tensión, desde la guerra Irán–Irak en la década de 1980 hasta confrontaciones puntuales en el estrecho de Ormuz. Por su parte, Sri Lanka, situada en una encrucijada estratégica del océano Índico, suele mantener una postura de neutralidad activa, recibiendo buques de ambas partes en sus puertos comerciales de Colombo y Hambantota. El hundimiento de la fragata de Irán cerca de Sri Lanka refuerza la complejidad geopolítica de la región y pone de relieve el protagonismo que siguen cobrando los submarinos de Estados Unidos en misiones de presión a distancia.


