
Columna de humo sobre Teherán tras los bombardeos (Foto: Instagram)
Una ofensiva militar coordinada por Estados Unidos e Israel ha provocado la muerte de más de 700 personas en Irán, según informaciones oficiales. Las operaciones, que comenzaron hace varios días, continúan programadas para este martes 3 de marzo, con ataques dirigidos a objetivos militares y de infraestructura en distintas regiones del país persa.
La ofensiva combina ataques aéreos, lanzamientos de misiles de precisión y el despliegue de sistemas de defensa electrónica. Estados Unidos y Israel han compartido inteligencia y recursos logísticos para maximizar el impacto de las maniobras, que se centran en posiciones consideradas estratégicas por ambos aliados. Las autoridades iraníes han denunciado constantes incursiones en el espacio aéreo, mientras que Washington y Tel Aviv mantienen que se trata de una respuesta proporcionada a amenazas previas.
Para comprender el trasfondo de esta escalada, conviene recordar la historia de tensiones entre Irán y Estados Unidos, que se remonta a la revolución iraní de 1979 y se intensificó tras la retirada de Washington del acuerdo nuclear en 2018. Israel, por su parte, ha visto en Teherán un adversario persistente debido al apoyo que Irán brinda a grupos armados en Líbano, Siria y Yemen. Esa alianza entre Estados Unidos e Israel ha sido un pilar de la estrategia occidental en Oriente Próximo durante décadas.
El impacto humanitario ya es notable. Organizaciones de ayuda internacional han advertido de un creciente número de desplazados internos y la necesidad urgente de asistencia médica. En algunas zonas afectadas, pilares de la red eléctrica y agua han quedado dañados, lo que agrava las condiciones de vida de la población civil. Mientras tanto, Irán ha movilizado unidades de la Guardia Revolucionaria para reforzar la defensa de instalaciones críticas.
El martes 3 de marzo se esperan nuevas operaciones que incluirán patrullas marítimas en el Golfo Pérsico y vigilancia reforzada a lo largo de la frontera occidental de Irán. Estados Unidos e Israel habrían coordinado un calendario conjunto para atacar objetivos considerados de alto valor estratégico, como depósitos de combustible y centros de telecomunicaciones. Las fechas coinciden con ejercicios militares programados previamente por la República Islámica, lo que incrementa el riesgo de enfrentamientos directos.
Este episodio eleva la tensión en una región ya fragmentada por conflictos internos y rivalidades sectarias. La comunidad internacional, incluida la Unión Europea y Naciones Unidas, ha hecho llamados al cese de las hostilidades y al retorno a canales diplomáticos. Sin embargo, tanto Estados Unidos como Israel han reiterado que sus acciones responden a “necesidades de seguridad” y que permanecerán alertas ante cualquier amenaza adicional proveniente de Irán.


