Los bancos de sangre de todo el país han alertado de que los stocks de los grupos sanguíneos AB-, B-, O- y O+ se sitúan actualmente por debajo del nivel considerado seguro por los hemocentros, mientras que el grupo B+ también registra una caída significativa y permanece en alerta. Esta situación crítica afecta, sobre todo, a las bolsas con factor Rh negativo, en particular AB- y O-, que son menos frecuentes en la población. No obstante, tanto el O+ como el B+, aunque cuentan con un volumen de donantes relativamente mayor, han experimentado una reducción en los últimos días, lo que genera preocupación entre los responsables de los bancos de sangre.
Los expertos explican que los patrones mínimos de reserva de sangre varían según la institución y las necesidades de cada región, pero, de manera general, se recomienda mantener un stock que cubra entre tres y cinco días de demanda habitual. En España, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y los centros autonómicos de transfusión establecen que cuando un grupo sanguíneo permanece más de 48 horas por debajo de ese umbral se considera nivel crítico de oferta. En estos momentos, la media de bolsas almacenadas de AB-, B-, O- y O+ ha descendido por debajo de los valores aconsejados, mientras que el grupo B+ ya figura entre los que requieren una atención inmediata para su reposición.
El sistema de grupos sanguíneos ABO fue descrito a principios del siglo XX por el inmunólogo austriaco Karl Landsteiner, lo que supuso un avance decisivo en la medicina transfusional. Este sistema clasifica los glóbulos rojos según la presencia de los antígenos A y B en su superficie. Posteriormente, se identificó el factor Rh, que puede ser positivo o negativo, dando lugar a ocho tipificaciones posibles: A+, A-, B+, B-, AB+, AB-, O+ y O-. De estas, AB- y O- son particularmente escasas en la población, por lo que sus existencias suelen agotarse con mayor rapidez.
El grupo O- se conoce como donante “universal” de glóbulos rojos, dado que carece de los antígenos A, B y Rh, lo que lo hace compatible con cualquier receptor. Por ello, en situaciones de urgencia o cuando no se conoce el tipo sanguíneo del paciente, es la opción prioritaria en los servicios de urgencias de hospitales y centros sanitarios. En España, tras la extracción, la sangre pasa por un riguroso proceso de análisis para descartar enfermedades infecciosas y se fracciona en glóbulos rojos, plasma y plaquetas. Cada componente se destina luego a diferentes tratamientos, desde cirugías programadas hasta terapias oncológicas.
La compatibilidad transfusional se define mediante pruebas de grupo ABO y factor Rh, junto al cribado de anticuerpos irregulares. Un donante de un grupo raro, como AB- u O-, solo puede ceder sangre a receptores compatibles, lo que refuerza la necesidad de contar con reservas adecuadas de estas tipificaciones. Por su parte, el O+ abastece aproximadamente al 35 % de la población con Rh positivo; su disminución repercute directamente en la atención de intervenciones quirúrgicas y procedimientos rutinarios, especialmente en hospitales de menor tamaño y unidades de emergencia.
Para garantizar el suministro, se insiste en la importancia de las donaciones regulares. En España, los hombres pueden donar cada dos o tres meses y las mujeres cada cuatro meses, de acuerdo con los protocolos de salud pública que protegen los niveles de hierro y el bienestar de los donantes. Una planificación mediante cita previa y campañas de concienciación contribuye a evitar la saturación de las salas de extracción y a asegurar un flujo constante de donaciones.
Según datos de la ONT, alrededor del 2 % de la población española es donante habitual de sangre. No obstante, para mantener las reservas estables y afrontar picos de demanda —por ejemplo, durante la temporada de gripe o emergencias sanitarias—, sería necesario que al menos el 3 % de los ciudadanos participe de forma regular. Las autoridades sanitarias, junto a asociaciones de pacientes, lanzan un llamamiento a la solidaridad para reforzar los bancos de sangre, con especial atención a los grupos con Rh negativo y B+.
Los interesados en donar sangre pueden acudir a los centros de transfusión distribuidos por las comunidades autónomas o participar en las unidades móviles que recorren plazas y centros comerciales. Es necesario inscribirse previamente a través de la web de la consejería de salud de cada autonomía o por teléfono. La donación dura en torno a diez minutos, tras completar un breve cuestionario de salud y una prueba de hemoglobina, y resulta fundamental para garantizar el abastecimiento y la continuidad de los tratamientos que salvan vidas.









