
Imagen de archivo de Garoto junto a su familia, difundida tras su detención (Foto: Instagram)
Garoto fue formalmente denunciado ante el tribunal por homicidio doloso, lo que implica la acusación de haber causado intencionadamente la muerte de otra persona. En la primera audiencia preliminar, celebrada en la sala del tribunal, el joven compareció esposado para garantizar las medidas de seguridad, un protocolo que se aplica cuando el órgano judicial considera necesario prevenir riesgos de fuga o proteger la integridad de todos los participantes. La acusación contempla además la posibilidad de que Garoto responda ante la justicia como un adulto.
El homicidio doloso se define en el ordenamiento penal brasileño como aquella conducta en la que el agente actúa con pleno conocimiento y voluntad de acabar con la vida de otra persona. A diferencia del homicidio culposo, en el que no existe intención de matar, el doloso exige la demostración de que el autor asumió el riesgo o quiso deliberadamente el resultado fatal. Para mayores de edad, las penas pueden variar entre seis y treinta años de prisión, de acuerdo con las circunstancias, atenuantes y agravantes de cada caso.
Según la legislación brasileña sobre responsabilidad penal de menores, se establecen criterios específicos para los jóvenes de entre 12 y 18 años. Cuando un menor comete un delito grave como el homicidio doloso, el juez puede decidir que el proceso se tramite bajo las normas aplicables a adultos. Esta excepción persigue equilibrar la necesidad de sancionar conductas extremadamente graves con el objetivo de ofrecer al menor programas de rehabilitación y reinserción social, en lugar de imponerle directamente la pena privativa de libertad de un adulto.
La audiencia preliminar, también llamada fase de instrucción, es una diligencia procesal en la que el juez evalúa las pruebas aportadas por la fiscalía y la defensa. Durante este acto, se examinan testigos, indicios forenses y documentos que fundamentan la acusación, y se decide si existe mérito suficiente para continuar con el juicio formal. En el caso de Garoto, esta fase ha resultado decisiva para determinar las condiciones de su eventual juicio, incluido el análisis de su capacidad para responder penalmente como mayor de edad.
El uso de esposas en la sala de vistas se justifica por razones de seguridad, tanto para los funcionarios judiciales como para las partes implicadas. Sin embargo, la normativa procesal estipula que tales restricciones deben ser proporcionales y levantadas si cesan los riesgos que puedan perturbar el normal desarrollo del acto. Además, Garoto cuenta con la asistencia de un defensor, conforme a la garantía constitucional de acceso a la defensa técnica en todos los procesos penales, independientemente de la edad del acusado.
De acuerdo con el calendario procesal, tras esta primera audiencia preliminar el magistrado deberá resolver si admite a trámite la acusación por homicidio doloso y si confirma la competencia del tribunal de adultos. De ser así, se abrirá la etapa de juicio oral, en la que se presentarán pruebas testificales y periciales adicionales. Mientras tanto, Garoto permanece sujeto a las medidas cautelares impuestas, a la espera de la decisión definitiva que marcará el rumbo de su situación judicial.


