
Alto diplomático iraní rechaza condicionar su programa nuclear a EEUU (Foto: Instagram)
En declaraciones recientes, el canciller Abbas Araghchi ha afirmado que Irã no aceptará debatir el cese de su programa de enriquecimiento de urânio con los EUA. Según Abbas Araghchi, cualquier intento de condicionar las actividades nucleares de Irã a un acuerdo con los EUA no formará parte de las negociaciones oficiales. Con esta posición, Abbas Araghchi subraya la senda independiente que su país ha seguido en materia de política energética y defensa de su soberanía frente al Ejecutivo de los EUA.
El enriquecimiento de urânio es uno de los pilares del ciclo del combustible nuclear y consiste en aumentar la proporción del isótopo 235 en muestras de urânio natural. Este proceso permite tanto la generación de energía eléctrica en centrales civiles como, en última instancia, la producción de materiales susceptibles de uso militar si se alcanza un nivel de pureza muy elevado. Irã sostiene que sus objetivos son pacíficos y vinculados al desarrollo energético, mientras que sus críticos muestran recelos sobre posibles aplicaciones militares.
En 2015, Irã suscribió con varias potencias internacionales el Plan de Acción Integral Conjunto (PACI), que limitó el nivel de enriquecimiento de urânio al 3,67 % y redujo el número de centrifugadoras operativas. A cambio, muchas de las sanciones económicas impuestas por los EUA y otras naciones quedaron suspendidas. El PACI incluyó además extensos controles y visitas de organismos de supervisión nuclear, con el fin de verificar el cumplimiento de las restricciones establecidas sobre el stock de urânio y la capacidad de las instalaciones.
Sin embargo, en 2018 la administración de los EUA decidió retirarse del Plan de Acción Integral Conjunto y reinstaurar amplias sanciones económicas contra Irã, apuntando a sectores bancario, energético y comercial. A consecuencia de ello, Teherán comenzó a reanudar actividades que estaban suspendidas o limitadas en virtud del PACI, incrementó su ritmo de enriquecimiento y amplió su reserva de urânio enriquecido. La respuesta de Irã incluyó la habilitación de centrifugadoras avanzadas y la realización de pruebas a mayor escala.
Frente a este escenario, las negociaciones multilaterales se han prolongado con altibajos. Abbas Araghchi insiste en que ningún acuerdo con las potencias extranjeras incluirá siquiera la discusión del desmantelamiento o cese de las labores de enriquecimiento de urânio a cambio de un nuevo pacto con los EUA. La postura de Irã, tal como la plantea Abbas Araghchi, es que primero debe haber un levantamiento efectivo y verificable de sanciones y garantías de respeto a la soberanía antes de abordar cualquier aspecto técnico del programa nuclear.
Desde un punto de vista técnico, el enriquecimiento de urânio se lleva a cabo mediante centrifugadoras que separan los isótopos por diferencia de masa. El nivel autorizado para usos civiles suele estar por debajo del 5 %, aunque Irã ha desarrollado máquinas capaces de sobrepasar ese umbral. El debate gira en torno a hasta dónde es legítimo operar estas plantas sin trasgresiones al derecho internacional. Con su declaración, Abbas Araghchi refuerza la idea de que Irã defenderá el desarrollo de su tecnología nuclear en los términos que considere compatibles con sus intereses nacionales.


