
Portavoz del Departamento de Estado condena el ataque mortal en Bengasi (Foto: Instagram)
Un ataque contra el consulado de EE. UU. en Libia resultó mortal para el exembajador Chris Stevens y otros tres miembros de la misión diplomática. El asalto tuvo lugar en la ciudad de Bengasi, donde una turba armada incendió el edificio tras lanzar cócteles molotov y disparar contra las puertas. Chris Stevens, de 52 años, que se encontraba en su despacho atendiendo asuntos de la transición política en Libia, falleció cuando el fuego se propagó de manera rápida e incontrolable. Los otros tres diplomáticos, cuyas identidades aún no se han comunicado oficialmente, tampoco lograron escapar con vida.
El consulado de EE. UU. en Libia, ubicado en un barrio residencial de Bengasi, no contaba con el mismo nivel de fortificaciones de la embajada en Trípoli, donde el personal diplomático trabaja en un complejo fuertemente custodiado y con perímetro protegido. Desde los disturbios que siguieron al levantamiento contra el régimen de Muamar Gadafi en 2011, las instalaciones consulares quedaron expuestas a incidentes de seguridad. Las tensiones con grupos islamistas y milicias locales han sido constantes, lo que obligaba a las autoridades estadounidenses a reforzar la vigilancia y coordinación con fuerzas de seguridad libias.
Chris Stevens, nacido en 1960 en Nevada, se había licenciado en Historia por la Universidad de California y se incorporó al Servicio Exterior estadounidense en 1989. Tras desempeñar cargos en Yemen, Sudáfrica y Bahréin, llegó a Libia como encargado de negocios en abril de 2011, en plena etapa de transición tras la caída de Gadafi. En junio de 2012 fue nombrado embajador y estaba considerado un diplomático cercano a las iniciativas de reconstrucción política y económica. Su muerte supone un duro golpe a la diplomacia de EE. UU. y empaña los esfuerzos de normalización bilateral.
La repercusión internacional no se hizo esperar. En Washington, el Departamento de Estado condenó “con firmeza” el atentado y anunció revisiones en los protocolos de seguridad para todos los puestos diplomáticos en zonas de riesgo. La Casa Blanca expresó su “consternación” por el fallecimiento de Chris Stevens y prometió llevar ante la justicia a los responsables. Por su parte, la ONU instó a las autoridades libias interinas a garantizar la protección de diplomáticos extranjeros y a acelerar la formación de un gobierno central capaz de ejercer control sobre milicias rebeldes.
Históricamente, este ataque recuerda episodios como la masacre en el consulado de EE. UU. en Karachi en 1979 y el asalto a la embajada en Afganistán en 2011. Las misiones diplomáticas en territorios inestables suelen operar bajo reglas de compromiso estrictas, pero el caso de Bengasi pone de manifiesto las limitaciones de la seguridad tradicional frente a acciones coordinadas por insurgentes y grupos extremistas. La experiencia de Chris Stevens subraya la necesidad de un replanteamiento en la estrategia de protección diplomática, especialmente en puntos críticos de Oriente Medio y el norte de África.


