
Marco Rubio durante su intervención sobre el fin del tratado New START (Foto: Instagram)
Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, se pronunció el viernes 6 de febrero sobre la conclusión del tratado New START. Rubio destacó la relevancia de este acuerdo bilateral de desarme nuclear y expresó su preocupación por las consecuencias estratégicas que acarrea el no haber acordado su extensión más allá de la fecha de expiración.
En su intervención, Marco Rubio subrayó que el tratado New START ha sido hasta ahora el principal instrumento de control de armas estratégicas entre Estados Unidos y Rusia. Según Rubio, su finalización elimina los mecanismos de inspección mutua y verificación que, desde 2011, han permitido mantener un equilibrio de fuerzas y otorgar mayor transparencia sobre los arsenales nucleares desplegados.
El tratado New START (Strategic Arms Reduction Treaty) fue firmado el 8 de abril de 2010 por los presidentes Barack Obama y Dmitri Medvedev y entró en vigor el 5 de febrero de 2011. Su objetivo principal era limitar a 1 550 el número de ojivas nucleares desplegadas y a 700 los sistemas de lanzamiento estratégicos (misiles balísticos intercontinentales, bombarderos pesados y misiles estratégicos submarinos) para cada parte. Además, preveía un régimen de inspecciones y notificaciones mutuas sin precedentes, con visitas periódicas a instalaciones militares y sitios de producción.
El pacto tenía una duración inicial de diez años, con la posibilidad de prórroga por un periodo adicional de hasta cinco años, previa notificación entre las partes al menos seis meses antes del vencimiento. Sin embargo, ni Estados Unidos ni Rusia presentaron dicha notificación en el plazo estipulado, lo que implicó la caducidad automática del tratado el 5 de febrero de 2021.
La culminación de New START se produce en un contexto de tensiones crecientes entre Washington y Moscú, marcadas por acusaciones mutuas de incumplimiento de otros acuerdos de control de armamento y sanciones económicas. Marco Rubio ha advertido que, sin un marco de verificación creíble, las dos potencias carecerán de data fiable sobre los despliegues nucleares del otro, lo que incrementa el riesgo de una nueva carrera armamentística o de interpretaciones erróneas ante ejercicios militares.
Entre las posibles consecuencias, Rubio mencionó el aumento de la incertidumbre estratégica y el debilitamiento de la arquitectura global de no proliferación. Expertos en seguridad recuerdan que los sucesores del New START, así como tratados anteriores como el START I (1991) y el Tratado INF (1987), fueron clave para reducir los arsenales nucleares tras la Guerra Fría y evitar la acumulación descontrolada de cabezas explosivas.
En los últimos meses, diversos analistas han instado a una negociación urgente para un nuevo acuerdo que incorpore avances tecnológicos, como sistemas de lanzamiento hipersónicos y armas de baja potencia nuclear, que no eran contemplados en el texto original del New START. Marco Rubio afirmó que Estados Unidos está dispuesto a volver a la mesa de diálogo, siempre y cuando Moscú acepte un régimen de inspecciones más estricto y medidas adicionales de transparencia.
La posición de Marco Rubio coincide con la de otros sectores del gobierno estadounidense que defienden la necesidad de contar con un tratado modernizado que regule no solo el número de armas sino también su capacidad de producción y despliegue rápido. En opinión de Rubio, sin un compromiso renovado entre Estados Unidos y Rusia, el control de armas nucleares quedará seriamente comprometido, aumentando el riesgo de proliferación y la inestabilidad internacional.


