
El Papa Leão XIV durante su alocución en el Vaticano (Foto: Instagram)
El Papa Leão XIV advirtió de la posibilidad de que, con el fin del tratado New START, que expira este jueves, se desencadene una nueva carrera armamentista entre las potencias nucleares. En un comunicado difundido antes de la fecha límite, Papa Leão XIV subrayó la importancia de mantener los acuerdos de reducción de arsenales y reclamó un compromiso renovado con el diálogo y la cooperación internacional para evitar una escalada peligrosa.
El tratado New START (Strategic Arms Reduction Treaty) es el último gran acuerdo bilateral de control de armas entre Estados Unidos y Rusia, firmado en abril de 2010 y prorrogado en 2021 hasta 2026. Bajo sus términos, ambas partes se comprometen a limitar sus sistemas desplegados de misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos lanzados desde submarinos y bombarderos pesados estratégicos, así como el número de ogivas nucleares desplegadas. Con la expiración del pacto, no existiría un marco jurídicamente vinculante que obligue a Washington y Moscú a respetar esos límites, lo que abriría la puerta a una eventual acumulación de misiles y ojivas.
Para comprender la relevancia del New START, conviene recordar que precedió a otros procesos de desarme como el START I (1991) y el tratado INF (1987), que prohibió misiles de alcance medio. Tras el colapso de la Unión Soviética, se logró reducir drásticamente los grandes arsenales heredados de la Guerra Fría, pero el avance de nuevas tecnologías —como misiles hipersónicos o sistemas de lanzamiento rápido— ha tensionado nuevamente el equilibrio estratégico. A finales de la década pasada, varios Estados han invertido cuantiosos recursos en modernizar sus fuerzas nucleares, lo que refuerza el temor a un reavivamiento de la rivalidad Oriente-Occidente.
La ausencia de un mecanismo formal de verificación implicaría riesgos adicionales: sin inspecciones regulares y notificaciones obligatorias, podría surgir desconfianza mutua y proliferar la imposición de sanciones o maniobras militares preventivas. Además, los costes de mantenimiento y desarrollo de nuevos vectores hipersónicos y bombarderos furtivos se dispararían; según datos de defensa, solo en Estados Unidos el presupuesto anual en modernización nuclear supera los 30.000 millones de euros. Sin un tratado que establezca un dique regulador, tanto Washington como Moscú podrían ampliar sus arsenales, arrastrando a otras potencias nucleares a reforzar sus propias capacidades.
En su alocución, el Papa Leão XIV hizo hincapié en la dimensión ética de este escenario, apelando a la responsabilidad de los líderes para priorizar la seguridad global por encima de la carrera armamentista. El pontífice recordó encíclicas anteriores en las que la Santa Sede ha defendido el desarme nuclear y propuso organizar una conferencia multilateral que invite a todos los Estados poseedores de armas nucleares a negociar límites y garantías efectivas. De este modo, Papa Leão XIV confía en que la comunidad internacional vuelva a impulsar un marco normativo que frene la amenaza de un nuevo ciclo de intensificación militar.


