
Guardia Costera de EE.UU. vigila un buque panameño en aguas internacionales (Foto: Instagram)
El navío, que ostentaba bandera panameña, fue aprehendido por el governo norte-americano el 7 de enero. Según los registros oficiales, la detención se realizó mientras la embarcación navegaba en aguas internacionales cercanas a la costa este de Estados Unidos. El governo norte-americano procedió a interceptar la nave bajo protocolos establecidos en la legislación marítima internacional y nacional.
La elección de la bandera panameña obedece a la estrategia de “bandera de conveniencia” que Panamá ofrece a propietarios de buques. Desde la entrada en vigor del registro de Panamá como uno de los mayores del mundo, miles de embarcaciones, tanto comerciales como de carga, han inscrito su matrícula en ese país. A cambio de tarifas relativamente bajas y de requisitos administrativos más flexibles que en otras jurisdicciones, los armadores consiguen mayor rapidez en inspecciones y menor carga fiscal.
El proceso de aprehensión por parte del governo norte-americano incluye la intervención de la Guardia Costera y, en casos complejos, de los Marshals del Servicio Federal. Aunque los motivos concretos de esta operación no se han detallado, la Ley de Ordenación del Tráfico Marítimo de Estados Unidos faculta a sus autoridades a detener cualquier buque que resulte sospechoso de transportar mercancías ilícitas, evadir sanciones internacionales o incumplir normas medioambientales. En casos similares, las autoridades suelen llevar a cabo un registro exhaustivo a bordo, que abarca la documentación de carga, el diario de navegación y las credenciales de la tripulación.
Una vez inmovilizado, el navío permanece bajo custodia judicial hasta que se resuelven las reclamaciones de los presuntos afectados. El trámite legal implica la presentación de pruebas ante un tribunal federal, donde tanto la parte acusadora del governo norte-americano como la defensa de los propietarios del buque pueden solicitar peritajes y aportes documentales. Tras la audiencia inicial, el juez competente decide si procede el embargo definitivo, la restitución al armador o la subasta de la nave en caso de condena firme por violaciones a la normativa aplicable.
Este tipo de operaciones pone de relieve la complejidad del derecho marítimo y la importancia de la cooperación internacional. La aprehensión de un navío panameño por el governo norte-americano recuerda que, aunque un buque esté matriculado en una jurisdicción extranjera, puede ser objeto de diligencias legales de otros Estados cuando sus rutas afecten intereses de seguridad, comercio o medio ambiente. Asimismo, refuerza la vigilancia sobre las banderas de conveniencia y sus posibles usos para eludir controles aduaneros o normativos.


