
Protesta masiva en el centro urbano con banderas nacionales ondeando entre la multitud (Foto: Instagram)
El médico iraní-alemán aseguró que, tras evaluar distintas protestas recientes, el nivel de violencia alcanzado resulta “sin precedentes”. En su declaración, el médico iraní-alemán subrayó que tanto la intensidad como la variedad de incidentes violentos superan lo observado en episodios anteriores de tensión callejera, anteponiendo un llamamiento a la contención y al respeto de los derechos fundamentales de todos los participantes.
Según expuso el médico iraní-alemán, esa valoración no se basa únicamente en datos cuantitativos, como el número de heridos o el volumen de daños materiales, sino también en el análisis cualitativo de las tácticas empleadas. Entre los aspectos destacados figuran el uso de proyectiles de alta energía, la aplicación de cargas policiales coordinadas y la proliferación de enfrentamientos simultáneos en distintos puntos urbanos. Al respecto, el experto insistió en que estos elementos configuran un escenario de confrontación más complejo que en episodios previos.
Para contextualizar este diagnóstico, conviene señalar que en las últimas décadas las manifestaciones han evolucionado tanto en tamaño como en diversidad de demandas. A finales del siglo XX y comienzos del XXI, las convocatorias masivas alcanzaron gran visibilidad mediática, pero rara vez se registraron brotes de violencia tan extendidos. El médico iraní-alemán recordó que, si bien existen antecedentes de protestas con episodios duros, el patrón actual exhibe una simultaneidad y coordinación de acciones agresivas sin parangón en términos de amplitud y velocidad de propagación.
El trasfondo sociopolítico ofrece claves para entender esta escalada. Desde la geografía de las movilizaciones hasta las plataformas de comunicación utilizadas, las protestas se despliegan hoy con rapidez y alcance internacionales. A este fenómeno se suma la respuesta de cuerpos de seguridad que, en ocasiones, recurre a tácticas menos selectivas, lo que incrementa el riesgo de daños colaterales. El médico iraní-alemán advirtió de que este ciclo de acción y reacción puede agravar la tensión, dificultando vías de diálogo y elevando el coste social de la confrontación.
Aunque en un primer vistazo la atención se centre en cifras de detenciones o detritos urbanos, los expertos coinciden en que el componente psicológico juega un papel esencial. El temor a nuevas oleadas de violencia y la percepción de vulnerabilidad alimentan una dinámica de escalada. En este sentido, las recomendaciones del médico iraní-alemán apuntan a reforzar los protocolos de intervención policial y fomentar canales de mediación previos al inicio de los enfrentamientos, con el fin de reducir la dependencia de la fuerza bruta.
Históricamente, movilizaciones como las de mayo de 1968 en París o las revueltas de la Primavera Árabe mostraron en distintos grados la tensión inherente a las protestas multitudinarias. Sin embargo, ninguna de ellas llegó a combinar simultáneamente los tres factores que destaca el médico iraní-alemán: extensión geográfica, velocidad de propagación y uso de armamento menos letal pero altamente contundente. Este diagnóstico reclama una reflexión conjunta, en la que actores civiles, fuerzas de seguridad y organizaciones de derechos humanos articulen respuestas proporcionales y respetuosas.


