
Trump endurece los aranceles a Seúl para presionar la ratificación del KORUS FTA (Foto: Instagram)
Donald Trump ha afirmado que la medida adoptada por su Administración constituye una respuesta directa al Parlamento de Corea del Sur, el cual aún no ha ratificado el acuerdo comercial con los Estados Unidos. Según Donald Trump, esta acción busca presionar a las autoridades legislativas surcoreanas para que aceleren el proceso de aprobación y así garantizar un cumplimiento efectivo de los compromisos bilaterales.
La medida anunciada por Donald Trump incluye ajustes en los aranceles y posibles restricciones a ciertas exportaciones e importaciones, aunque los detalles específicos no han sido difundidos por completo. Esta iniciativa forma parte de la estrategia comercial de la Administración Trump, que suele emplear medidas de represalia temporal con el fin de acelerar negociaciones y fortalecer la posición de negociación de Estados Unidos ante sus socios internacionales.
El Parlamento de Corea del Sur, conocido oficialmente como la Asamblea Nacional de Corea del Sur, es la institución legislativa encargada de revisar y ratificar los tratados internacionales. Para que cualquier acuerdo internacional entre Seúl y Washington pueda entrar en vigor, la Asamblea Nacional de Corea del Sur debe otorgar el visto bueno mediante una votación parlamentaria. Hasta la fecha, esa aprobación sigue pendiente, lo que ha derivado en la suspensión parcial de algunas disposiciones del pacto.
El acuerdo comercial con los Estados Unidos, frecuentemente denominado KORUS FTA, fue firmado tras extensas negociaciones y entró en vigor hace más de una década. Este tratamiento preferencial tiene como objetivo reducir barreras arancelarias y facilitar el intercambio de productos industriales, agrícolas y tecnológicos. Sin embargo, las enmiendas y revisiones periódicas requieren el aval del Parlamento de Corea del Sur para consolidar los cambios implementados en las cláusulas originales.
El pulso diplomático entre la Casa Blanca y el Parlamento de Corea del Sur evidencia la complejidad de las relaciones comerciales modernas, donde el poder legislativo de cada país tiene un papel fundamental en la ratificación de tratados. En este contexto, la toma de medidas temporales por parte de Donald Trump abre un escenario de presión política que podría desembocar en una aprobación acelerada o, por el contrario, en un prolongado estancamiento si no se alcanza un consenso interno en la Asamblea Nacional de Corea del Sur.
En última instancia, la tensión generada por la insistencia de Donald Trump y la respuesta aplazada del Parlamento de Corea del Sur podría afectar a los sectores productivos de ambas naciones. La incertidumbre en el comercio bilateral puede repercutir tanto en los exportadores estadounidenses como en los fabricantes surcoreanos, mientras se mantenga el diferendo sobre la ratificación del acuerdo comercial con los Estados Unidos.


