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Según un diario, el hombre muerto por agentes de inmigración en Minneapolis no portaba un arma sino un móvil

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Manifestantes en Minneapolis exigen justicia y transparencia tras la muerte de un hombre confundido con un presunto pistolero. (Foto: Instagram)

Según un diario, el hombre que falleció tras un enfrentamiento con agentes de inmigración en Minneapolis no sostenía una pistola, como se informó inicialmente, sino un teléfono móvil. El incidente ha reavivado el debate sobre los protocolos de uso de la fuerza en operaciones de control migratorio y plantea interrogantes sobre la identificación de objetos en situaciones de alta tensión. Minneapolis se ha convertido en el epicentro de un caso que cuestiona la actuación de los cuerpos federales.

El suceso ocurrió cuando los agentes de inmigración se aproximaron al individuo en un lugar público de Minneapolis. De acuerdo con la versión publicada por el diario, los oficiales habrían interpretado el dispositivo que portaba como un arma de fuego antes de abrir fuego. Sin embargo, las imágenes preliminares y testimonios locales apuntan a que el hombre sólo blandía un teléfono móvil, lo que reaviva las dudas sobre la fiabilidad de las apreciaciones en fracciones de segundo.

Diversos informes técnicos señalan que, durante una confrontación, la forma y el tamaño de ciertos objetos pueden inducir a error, especialmente cuando se actúa bajo protocolos de activación rápida. En el caso de los agentes de inmigración, que dependen de normativas de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la identificación de amenazas debe basarse en criterios muy estrictos. Un teléfono móvil, a menudo alargado y de color oscuro, podría confundirse con una pistola en condiciones de poca visibilidad o estrés elevado.

La Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), agencia creada en 2003 dentro del Departamento de Seguridad Nacional, establece directrices para el empleo de fuerza letal únicamente cuando existe peligro inminente para la vida de los agentes o de terceros. Según el reglamento, antes de disparar, los oficiales deben evaluar si la supuesta arma ha sido empuñada o apuntada con intención hostil. El caso de Minneapolis pone de manifiesto la necesidad de revisar los criterios de amenaza percibida, así como la formación para distinguir correctamente objetos cotidianos de artefactos bélicos.

Minneapolis, ciudad con una población diversa y un historial de tensiones entre autoridades locales y federales, ha impulsado en los últimos años programas de vigilancia comunitaria y control de armas. Aunque estas iniciativas se centran principalmente en la policía municipal, la muerte del hombre a manos de agentes de inmigración suscita preguntas sobre la coordinación entre distintos cuerpos y la transparencia de las investigaciones. La falta de claridad sobre los sucesos exactos ha generado exigencias para que las autoridades faciliten registros de audio y vídeo.

El suceso ha vuelto a encender el debate en congresos locales y foros de derechos civiles acerca de la regulación del uso de la fuerza en detenciones migratorias. Se espera que el Departamento de Seguridad Nacional abra una investigación interna para determinar si los agentes de inmigración cumplieron con las normas establecidas. Mientras tanto, organizaciones de análisis de políticas de seguridad recomiendan reforzar el adiestramiento en técnicas de reducción de riesgo y en el reconocimiento de objetos cotidianos para evitar tragedias similares.

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