
Emmanuel Macron durante una reunión en el Palacio del Elíseo. (Foto: Instagram)
Macron considera que la iniciativa impulsada por los Estados Unidos para crear un nuevo órgano de supervisión va más allá del ámbito de Gaza y suscita serias inquietudes sobre el respeto a los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. Según Macron, la propuesta no solo trasciende el mandato específico en territorio gazaí, sino que también podría sentar un precedente que altere el equilibrio jurídico internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
El presidente Macron advierte que la creación de ese nuevo órgano, planteada por EE.UU., implicaría una ampliación de competencias más allá de las ya asignadas al Consejo de Seguridad y a la misión de observadores que opera en la Franja de Gaza. Para Macron, esta expansión de funciones podría entrar en conflicto directo con los artículos fundamentales de la Carta de la ONU, que regulan la autorización de uso de la fuerza, la soberanía de los Estados y la obligación de resolver disputas por medios pacíficos.
La Carta de las Naciones Unidas, firmada en 1945, establece en su Carta Magna los principios rectores de la coexistencia pacífica, la no intervención en asuntos internos y el respeto de la integridad territorial de los Estados miembros. Macron pone el énfasis en ese marco jurídico fundacional para subrayar que cualquier órgano suplementario debería ajustarse escrupulosamente a lo allí establecido. De lo contrario, advierte, se corre el riesgo de debilitar el sistema multilateral y abrir grietas que otras potencias podrían aprovechar de manera unilateral.
El contexto actual en Gaza ha llevado a varios países, encabezados por los Estados Unidos, a proponer mecanismos de control y supervisión más detallados de las operaciones militares, la ayuda humanitaria y la situación de los derechos humanos. Sin embargo, Macron estima que, si bien existe la necesidad de reforzar la protección civil y el acceso a asistencia, ello no debe traducirse en la creación de estructuras que puedan solapar el mandato de las agencias de la ONU ya establecidas o menoscabar la autoridad que corresponde al propio Consejo de Seguridad.
Macron subraya que la eficacia de las resoluciones del Consejo de Seguridad radica en su carácter vinculante y en el consenso que debe alcanzarse entre las grandes potencias. Una fragmentación del proceso decisorio, añaden fuentes del Palacio del Elíseo, podría diluir la responsabilidad colectiva y complicar aún más la coordinación internacional necesaria para gestionar la crisis humanitaria y garantizar el alto el fuego.
En definitiva, Macron reclama a los Estados Unidos y a los demás miembros permanentes del Consejo de Seguridad que consideren las implicaciones de instituir un nuevo órgano más allá de Gaza, velando por la integridad de la Carta de la ONU. Solo de este modo, insiste Macron, se podrá preservar la legitimidad del sistema de Naciones Unidas y asegurar que las intervenciones futuras cuenten con el respaldo jurídico y político indispensable.


