
Un multimillonario saluda ante un edificio corporativo (Foto: Instagram)
Según el documento, los 12 multimillonarios más acaudalados del planeta concentran una fortuna que supera la suma de los bienes de la mitad más pobre de la población mundial. Este informe pone de relieve la gran disparidad en la distribución de la riqueza global y subraya cómo un pequeño grupo de individuos acumula un patrimonio neto que, colectivamente, sobrepasa al de miles de millones de personas.
A lo largo de las últimas décadas, la brecha entre los más ricos y los más desfavorecidos se ha ampliado de manera sostenida. La riqueza de estos 12 multimillonarios se compone principalmente de participaciones en empresas cotizadas, inversiones en fondos y activos inmobiliarios de alto valor. En cambio, la mitad más pobre de la humanidad suele depender de ingresos laborales modestos, sin acceso a activos financieros significativos que puedan generar rentas pasivas.
Para comprender la magnitud de esta desigualdad, es útil recordar que la riqueza neta se calcula restando las deudas al valor de todos los bienes y activos que posee una persona. En el caso de los 12 multimillonarios, sus carteras han experimentado incrementos considerables en los últimos años gracias a la revalorización de acciones tecnológicas, alzas en el precio de la vivienda y rendimientos bursátiles favorables. Por su parte, muchas de las economías emergentes han enfrentado ralentizaciones, inflación y bajos tipos de interés que limitan la capacidad de ahorro y de generación de riqueza de la población más vulnerable.
Este desequilibrio no solo aborda cifras: tiene implicaciones sociales y políticas. Una concentración extrema de capital puede traducirse en un mayor poder de influencia sobre las políticas públicas, sobre la financiación de campañas políticas o sobre la agenda legislativa. Además, cuando una ínfima élite acapara recursos, reduce las posibilidades de movilidad social para el resto de la población y fragiliza la cohesión social.
Diversos organismos internacionales y entidades de análisis económico insisten en la necesidad de diseñar marcos fiscales más equitativos, como la instauración de impuestos al patrimonio o la implementación de medidas que favorezcan la redistribución. El documento señala que, sin ajustes regulatorios y fiscales, la brecha entre los 12 multimillonarios y la mitad más pobre de la humanidad podría seguir creciendo, poniendo en riesgo la estabilidad económica y el desarrollo sostenible a largo plazo.


