Una mujer de 71 años falleció en Texas (Estados Unidos) tras infectarse con la ameba Naegleria fowleri, conocida popularmente como “ameba comedora de cerebro”. Según el informe del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), la paciente utilizó agua del grifo de un tráiler para realizar una irrigación nasal, en lugar de agua destilada, hervida y enfriada o esterilizada, tal y como recomiendan las autoridades sanitarias.
Cuatro días después del procedimiento, la afectada presentó fiebre, cefalea intensa y alteraciones del estado mental. Los análisis confirmaron que desarrolló meningoencefalitis amebiana primaria, una infección cerebral rara pero con más del 95 % de mortalidad. A pesar de recibir tratamiento, sufrió convulsiones y murió ocho días tras el inicio de los síntomas.
Expertos del CDC advierten que el uso de agua sin tratamiento específico en prácticas de lavado nasal puede acarrear riesgos graves, por lo que insisten en emplear únicamente agua segura y en mantener limpios los dispositivos de irrigación.


