
La victoria demócrata en las elecciones de mitad de mandato dará a la oposición el control del Congreso de Estados Unidos a partir de enero de 2027. (Foto: Instagram)
La victoria del Partido Demócrata en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos plantea nuevos obstáculos para la política exterior del presidente Donald Trump. Cuando en enero de 2027 tome el control de la Cámara de Representantes y del Senado, la oposición podrá fiscalizar las decisiones de la Casa Blanca, pedir explicaciones sobre operaciones militares y ejercer presión sobre la aprobación de fondos para conflictos. Trump conservará la dirección de la política exterior y el mando de las Fuerzas Armadas, pero tendrá que gobernar con un Congreso menos dispuesto a respaldar su agenda.
El alcance de ese cambio dependerá de hasta qué punto los demócratas decidan utilizar sus atribuciones parlamentarias: la nueva mayoría puede dificultar algunas iniciativas, pero no sustituir por sí sola las decisiones del Ejecutivo. Entre los asuntos que podrían provocar más fricciones figuran la guerra contra Irán, la ayuda militar a Israel y Ucrania y la política de presión de Washington sobre América Latina. Leo Braga, profesor de Relaciones Internacionales de la Facultad Presbiteriana Mackenzie Rio, considera que el principal cambio será la necesidad de negociar entre poderes. A su juicio, la victoria demócrata no significa que la oposición vaya a tener el camino despejado.
El resultado electoral se produjo en un contexto de malestar por el coste de la vida, la inflación y el encarecimiento de los combustibles, además del rechazo a las operaciones de inmigración y a la implicación estadounidense en conflictos internacionales. La ofensiva contra Irán, iniciada en febrero de 2026, ha tenido efectos económicos y políticos, con un aumento de los precios de los carburantes y del gasto público, y se convirtió en uno de los factores de desgaste de los republicanos. Fernanda Brandão, profesora de la misma facultad, atribuye el avance demócrata sobre todo al rechazo a la Administración republicana y al impacto de sus políticas en la vida cotidiana y el coste de vida de la población.
Con mayoría en las dos cámaras, los demócratas podrán cuestionar la continuidad de las operaciones contra Irán, citar a responsables para que comparezcan y reclamar más transparencia sobre los objetivos y el coste de la guerra. El Congreso también controla la aprobación del presupuesto federal y puede condicionar los fondos destinados a Defensa, lo que dificultaría mantener una operación si los parlamentarios se oponen. Braga advierte de que limitar ese presupuesto impediría financiar la fabricación de misiles, el envío de tropas y el combustible de los buques. Fernanda Medeiros, profesora de Relaciones Internacionales del Centro Universitario de Brasilia, también ve en el presupuesto una herramienta de presión y prevé un Legislativo más dispuesto a investigar los aranceles, la interferencia política en otros países y la guerra contra Irán.
La asistencia militar a Israel también podría someterse a un examen más estricto. El país es uno de los principales beneficiarios de la ayuda estadounidense, pero algunos demócratas critican el respaldo que consideran incondicional al Gobierno de Benjamin Netanyahu. Trump ha afirmado que pretende recortar la financiación a Israel. En cuanto a Ucrania, el resultado puede aumentar la presión para que mantenga la ayuda militar y financiera a Kiev y las sanciones contra Moscú. Desde el comienzo de su segundo mandato, Trump ha reducido la implicación de Estados Unidos en la guerra y ha presionado a Volodímir Zelenski para que considere concesiones territoriales a Rusia. Braga cree que la nueva mayoría podría mejorar la posición negociadora ucraniana al dificultar nuevos recortes de fondos para su defensa.
En América Latina, los demócratas podrían intensificar el control sobre las sanciones económicas, las presiones diplomáticas y las operaciones de seguridad impulsadas por Washington. También podrían pedir explicaciones más a menudo al secretario de Estado, Marco Rubio, responsable destacado de la política estadounidense hacia la región. Medeiros recuerda que un grupo de congresistas demócratas ya había reclamado aclaraciones sobre una posible interferencia de la Administración Trump en las elecciones brasileñas. Para Brasil no se espera, sin embargo, un cambio inmediato en la relación bilateral. Braga estima que el resultado podría reforzar la capacidad negociadora de Brasilia ante un presidente obligado a tratar con una oposición más fuerte. Añade que la permanencia de Lula durante cuatro años más puede debilitar a Trump, que desde 2027 tendrá solo dos años de mandato por delante, y alterar la dinámica entre ambos países.


