
Gavin Newsom anunció que pretende conmutar las condenas a muerte de los 548 presos del corredor de la muerte de California por penas de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. (Foto: Instagram)
El gobernador de California, Gavin Newsom, anunció el jueves 5 de noviembre que pretende sustituir las condenas a muerte de los 548 presos que esperan su ejecución en el estado por penas de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
La medida podría vaciar el corredor de la muerte californiano y se ha presentado como una de las últimas decisiones de Newsom al frente del estado. El gobernador demócrata dejará el cargo en enero. Justificó el cambio por su oposición a la pena capital y sostuvo que las ejecuciones ordenadas por las autoridades son incompatibles con los valores de California.
En una carta dirigida a los californianos, Newsom afirmó: «Creo firmemente que matar con autorización del Estado es incompatible con los valores de California, compromete los cimientos de nuestro sistema jurídico y nos perjudica a todos». La conmutación afectaría a 529 hombres y 19 mujeres condenados a muerte. Sin embargo, 382 de los cambios requieren la aprobación del Tribunal Supremo de California, ya que esos presos acumulan condenas por más de un delito grave y el gobernador no puede concederles el indulto por sí solo.
Newsom también reconoció que la decisión podría reabrir heridas entre los familiares de las víctimas. Según explicó, se encuentra entre las decisiones más difíciles de su trayectoria política, no porque dude de la necesidad del cambio, sino por el impacto emocional que puede tener en esas personas.
La última ejecución en California tuvo lugar en 2006. En 2019, trece años después, Newsom suspendió las ejecuciones mediante una orden ejecutiva, aunque mantuvo la pena de muerte en la legislación estatal. Desde entonces no se ha ejecutado a ningún condenado, pese a que cientos de personas han seguido en el corredor de la muerte. Newsom sostiene que el sistema está marcado por desigualdades raciales, errores judiciales y costes elevados, y argumenta que la pena capital no es un medio eficaz para prevenir delitos. California tiene la mayor población de condenados a muerte del hemisferio occidental; si se aprueban todas las conmutaciones, los 548 presos dejarán de estar expuestos a la ejecución.
La decisión no suprime la pena de muerte de la legislación estatal, por lo que podría seguir imponiéndose en nuevas condenas. Su abolición formal exigiría modificar las leyes de California, algo que podría someterse a votación popular. En 2016, los votantes rechazaron una propuesta para abolir la pena capital y respaldaron otra iniciativa destinada a acelerar las ejecuciones. El gobernador electo, Xavier Becerra, también se opone a la pena de muerte y ha afirmado que pretende mantener la suspensión de las ejecuciones.


