
Donald Trump firmó el 3 de noviembre una proclama que presenta el espacio como patrimonio de toda la humanidad y reafirma la intención de Estados Unidos de liderar su exploración. (Foto: Instagram)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el martes 3 de noviembre una proclama que presenta el sistema solar y el espacio exterior como patrimonio de toda la humanidad. El documento reafirma también la intención de su Gobierno de liderar la exploración espacial y mantener una presencia permanente más allá de la Tierra.
La proclama sostiene que los ciudadanos estadounidenses pueden explorar, desarrollar y utilizar el espacio, así como establecer asentamientos, siempre que respeten la legislación de Estados Unidos y los compromisos internacionales del país. «Proclamo que el sistema solar y todo el espacio exterior más allá de la Tierra son patrimonio de todos los seres humanos y están abiertos a la exploración, el desarrollo, el uso y el establecimiento de una presencia permanente por parte de ciudadanos estadounidenses», indica el texto.
Trump defendió asimismo que Estados Unidos encabece la expansión de la actividad humana fuera del planeta. Según la proclama, el país pretende construir instalaciones, desarrollar recursos y sostener una presencia permanente en el espacio, con el objetivo de ampliar la exploración estadounidense y reforzar la seguridad nacional. El presidente afirmó que su Gobierno liderará la exploración, el desarrollo y el uso de esas nuevas fronteras, incluida su colonización.
La firma se produce mientras Estados Unidos y China preparan nuevas misiones tripuladas a la Luna. Washington aspira a llevar astronautas a la superficie lunar antes de 2028, mientras que Pekín trabaja para enviar los suyos antes de 2030. Ambos países también prevén ampliar el tiempo de permanencia humana en el satélite.
El principio de que el espacio debe beneficiar a toda la humanidad ya figura en el Tratado sobre el espacio ultraterrestre, suscrito en 1967 durante la Guerra Fría y la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética. El acuerdo fue firmado inicialmente por estadounidenses, soviéticos y británicos, y entró en vigor en octubre de ese año. Tras la disolución de la Unión Soviética en 1991, Rusia asumió su posición como Estado sucesor.
El tratado se creó para establecer normas sobre las actividades de los países fuera de la Tierra, en un momento en que los avances tecnológicos abrían nuevas posibilidades de exploración. Entre sus objetivos estaba evitar que la rivalidad entre las potencias derivase en una disputa territorial por la Luna u otros cuerpos celestes, y reservar el espacio para usos pacíficos.
El acuerdo prohíbe que cualquier país se apropie del espacio, la Luna u otros cuerpos celestes mediante reivindicaciones de soberanía, ocupación u otros medios. También establece que la exploración debe beneficiar a todos los países, con independencia de su nivel de desarrollo, y garantiza la libertad de acceso y de investigación científica. Además, prohíbe desplegar armas nucleares o de destrucción masiva en órbita o en cuerpos celestes, limita la actividad en la Luna y otros planetas a fines pacíficos y responsabiliza a los Estados de las acciones espaciales de sus Gobiernos y de entidades privadas.


