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La nutrición adecuada ayuda a combatir los efectos secundarios del cáncer

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Mantener la masa muscular y garantizar un aporte adecuado de calorías son aspectos esenciales para que las personas en tratamiento contra el cáncer puedan tolerar las dosis de quimioterapia y radioterapia sin interrupciones. En lugar de imponer restricciones extremas, la nutrición oncológica actual adapta las comidas de forma continuada a cada etapa del tratamiento. El objetivo es ayudar a reducir los síntomas de toxicidad, las complicaciones quirúrgicas y las infecciones.

Según las estimaciones del Instituto Nacional del Cáncer de Brasil (Inca), el estado nutricional del paciente influye directamente en la respuesta del organismo a las terapias contra el cáncer. Por este motivo, el apoyo nutricional forma parte de la atención médica. El seguimiento desde el diagnóstico permite observar la evolución del peso y de la masa muscular, y ajustar la alimentación a las necesidades y dificultades de cada persona.

La pérdida involuntaria de peso y masa muscular, asociada a la inflamación provocada por el tumor, caracteriza la caquexia oncológica. Esta condición afecta a la inmunidad y reduce la resistencia del organismo a los medicamentos. La desnutrición también puede afectar a personas con sobrepeso u obesidad, por lo que la apariencia o el peso inicial no bastan para valorar el estado nutricional. El acompañamiento, por tanto, debe empezar desde el diagnóstico.

«Los pacientes con poca masa muscular toleran peor el tratamiento de quimioterapia y radioterapia, permanecen más tiempo ingresados, tienen más complicaciones en el posoperatorio, una menor calidad de vida y un mayor riesgo de mortalidad», advierte la nutricionista Thais Manfrinato, del A.C.Camargo Cancer Center.

**Estrategias prácticas para aliviar los síntomas**

Durante la quimioterapia y la radioterapia, efectos adversos como las náuseas, las llagas en la boca y los cambios en el gusto pueden dificultar la alimentación. Para reducir las náuseas, se recomienda repartir la comida en pequeñas porciones a lo largo del día y dar preferencia a alimentos fríos o a temperatura ambiente, que desprenden menos aroma. Dividir las tomas permite adaptar la cantidad ingerida a las dificultades que puedan aparecer durante el tratamiento.

En caso de llagas en la boca, conocidas como mucositis, se aconseja modificar la textura de los alimentos para que sean blandos, triturados o líquidos, y evitar productos ácidos, salados o picantes. Para aliviar el sabor metálico que pueden causar algunos medicamentos, se pueden sustituir los cubiertos de metal por utensilios de plástico o bambú. El uso de hierbas aromáticas naturales también puede ayudar a que los platos resulten más aceptables.

Si durante más de dos semanas la alimentación por vía oral no llega al menos al 75 % de las necesidades diarias, se debe recurrir a suplementos hipercalóricos o a la nutrición enteral mediante sonda para garantizar un aporte seguro. La elección de estas medidas depende de la situación del paciente y forma parte del seguimiento nutricional.

**Riesgos de las dietas restrictivas y mitos frecuentes**

Las dietas milagro, los ayunos prolongados y la eliminación drástica de los hidratos de carbono pueden entrañar riesgos durante el tratamiento. Una idea errónea y potencialmente perjudicial es que el azúcar «alimenta» el tumor. Aunque todas las células del cuerpo utilizan glucosa, eliminar este componente no hace que el cáncer retroceda: el organismo puede convertir proteínas y grasas en energía para mantener sus funciones vitales.

«La adopción de ayunos prolongados o de dietas que excluyen grupos de alimentos puede agravar la pérdida de peso, acelerar la reducción de la masa muscular y aumentar la fatiga y los efectos secundarios», explica la médica Liane Brescovici, jefa del departamento de nutrología del A.C.Camargo Cancer Center.

También conviene tener cuidado con el uso de infusiones medicinales y suplementos naturales sin prescripción. Sustancias como la hierba de San Juan y las dosis elevadas de vitaminas antioxidantes, como las vitaminas C y E, pueden interferir en la metabolización de los medicamentos y reducir su eficacia o intensificar sus efectos secundarios.

**Higiene alimentaria y convivencia familiar**

En los periodos en que la quimioterapia reduce los neutrófilos, células de defensa presentes en la sangre, la prioridad debe ser la higiene y la seguridad de los alimentos, no excluir grupos alimentarios sin necesidad. Consumir los alimentos bien cocinados, lavar cuidadosamente frutas y verduras y manipular correctamente las comidas ayuda a evitar contaminaciones sin limitar el menú.

Algunos cambios en la preparación también pueden facilitar el consumo. Desmenuzar la carne y añadir salsas, aceite de oliva o purés permite aumentar el valor calórico sin incrementar el volumen del plato. Así, se puede mantener una alimentación más agradable y reducir el esfuerzo necesario para comer.

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