
El accidente de un Learjet 60 en Greenacres, Florida, causó nueve víctimas mortales, entre ellas el empresario Adam Robinson y la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras. (Foto: Instagram)
Adam Robinson, empresario tecnológico de 44 años, figura entre las nueve víctimas mortales del accidente de un Learjet 60 ocurrido el domingo 1 de noviembre en el sur de Florida. En el avión viajaban también su esposa, Helen, sus dos hijos, una niñera y dos amigos de la familia, además de los dos tripulantes.
La información sobre la identidad de los ocupantes fue difundida por el portal estadounidense TMZ, que citó a personas cercanas a la familia. La aeronave había despegado de Austin, en Texas, rumbo a las Bahamas cuando se estrelló en una zona residencial de Greenacres, en el condado de Palm Beach. Impactó contra un parque de casas móviles y explotó.
Entre los fallecidos estaban el capitán Jeff Gregory, de 55 años, y la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20, hija de brasileños. Sus familiares la identificaron como una de las tripulantes. Nathalia había llamado la atención de la prensa estadounidense en 2023, cuando obtuvo la licencia de piloto privado con 17 años, antes incluso de sacarse el carné de conducir.
Una grabación de las comunicaciones entre la tripulación y los controladores aéreos recoge los momentos de emergencia previos al siniestro. Según informó el New York Post y confirmaron familiares de la joven, la voz femenina que se oye en el audio sería la de Nathalia. En la transmisión, la tripulante comunicó que el avión tenía problemas, iba demasiado rápido y perdía altura con rapidez. En los instantes finales, gritó: «Vamos a morir. Vamos a morir. Nos estrellaremos contra el suelo. Mire fuera». Después indicó que ya no había tiempo. El controlador trató de contactar de nuevo con la aeronave, pero la comunicación se cortó.
El Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos investiga las circunstancias del accidente. Una de las hipótesis que examina es que el avión se desintegrara en el aire antes de tocar tierra. Los investigadores tratan de determinar si algunas piezas se desprendieron antes de que comenzara la caída o durante el descenso. También han detectado indicios de que el Learjet 60 superó el límite de velocidad.
La recuperación de los restos podría ser complicada por la fuerza del impacto. El organismo considera que algunos fragmentos podrían aparecer lejos del lugar del accidente. La investigación se lleva a cabo con el apoyo de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos; por el momento, las causas del siniestro no se han determinado.


