Frank Gervasi encontró a su hija Emmarae, de 14 años, en un barco amarrado en Islip, en el estado de Nueva York, después de que la adolescente estuviera desaparecida durante casi un mes. La joven había desaparecido el 9 de diciembre de 2024 y su padre la localizó el 3 de enero de 2025, tras recibir una pista anónima. El caso dio lugar a una investigación por presuntos delitos de secuestro, abusos y tráfico de personas.
Según informó el New York Post, Frank pasó semanas buscándola y difundiendo información sobre su desaparición en las redes sociales. Durante ese periodo, empezó a temer que su hija estuviera retenida contra su voluntad y sufriera abusos. La desaparición mantuvo a la familia sin conocer su paradero hasta que la pista sobre la embarcación permitió al padre acudir al lugar.
Emmarae había salido de la vivienda familiar en Patchogue y se había subido a un coche con una persona a la que, según explicó su padre, había conocido por internet. Al día siguiente, unas cámaras de seguridad la grabaron llamando a las puertas de un motel en Bohemia. Después de ese episodio, volvió a desaparecer. Las imágenes aportaron un dato sobre sus movimientos, pero no permitieron a la familia localizarla en ese momento.
Frank contó que su hija ya tenía problemas relacionados con el consumo de drogas y que llevaba una pulsera electrónica cuando salió de casa. Según su relato, la persona que fue a buscarla se la quitó. «La persona que vino a buscarla a mi casa le quitó la pulsera y, una vez más, gente sin escrúpulos hizo lo que hizo con ella, y ella ya estaba bajo los efectos de las drogas», declaró al New York Post. Estas afirmaciones forman parte del testimonio del padre sobre las circunstancias de la desaparición.
La búsqueda terminó después de que Frank recibiera una llamada anónima que situaba a su hija en una embarcación. Fue hasta el barco y la encontró sola, antes de que llegara la policía, a la que ya habían avisado. El padre explicó que no sabía qué se encontraría al subir a bordo ni si habría alguien más allí. Tras localizar a Emmarae, revisó los demás espacios de la embarcación y dijo que no había otras personas en ese momento.
Al recordar el reencuentro, Frank relató que su hija se sorprendió al verlo y expresó alivio. «Me dijo: “¡Dios mío, papá! ¿Qué haces aquí?”. Y “gracias a Dios”. Básicamente, eso fue lo que dijo, y me dio un gran abrazo», contó. El encuentro puso fin a las semanas en las que el padre había intentado averiguar dónde estaba y qué le había ocurrido.
La investigación condujo al arresto de Francis Buckheit, señalado como propietario del barco. Fue acusado de secuestro, violación y de poner en peligro a una menor. Según documentos judiciales difundidos posteriormente, los fiscales sostuvieron que el acusado tenía intención de llevar a la adolescente en barco hasta la zona de las Carolinas, en Estados Unidos. Buckheit se declaró inocente. Una acusación formal recoge los cargos presentados, pero no equivale por sí sola a una declaración de culpabilidad.
El caso tuvo nuevos avances en febrero de 2025, cuando nueve personas fueron acusadas formalmente de delitos relacionados con Emmarae, entre ellos trata de menores, secuestro y violación, según la Associated Press. Los acusados se declararon inocentes. Tras el rescate, Frank afirmó que su hija estaba a salvo, aunque necesitaría tiempo y apoyo para recuperarse de lo vivido. «Está bien. Tiene un largo camino de recuperación por delante, pero, ya sabes, así son las cosas en este tipo de situaciones», dijo.


