La modelo camerunesa Solange Omon, de 21 años, denunció el pasado miércoles (21) una serie de ataques racistas recibidos en las redes sociales después de ser anunciada como la nueva Angel de Victoria’s Secret el domingo (18). Ganadora del reality Angels Among Us, Solange compartió capturas de pantalla de comentarios ofensivos sobre su apariencia, que hacían referencia a la esclavitud y cuestionaban su elección para representar a la firma de lencería.
Entre las publicaciones divulgadas, varios usuarios llegaron a preguntar si el certamen buscaba “un ángel o un demonio”. Otro comentario se refería a la modelo como un “ángel carbonizado”, en clara alusión al tono de su piel. Solange también mostró mensajes recibidos directamente en su perfil personal, donde algunos seguidores emplearon términos despectivos y denigrantes.
Frente a la magnitud de la repercusión, la camerunesa afirmó comprender la preferencia del público por otras participantes del programa, pero recalcó que la decepción con el resultado no justifica expresiones racistas: “Tenéis derecho a quedaros decepcionados porque vuestro favorito no ganó. No tenéis que alegraros de que yo haya resultado vencedora. Pero esto ya no va de a quién queríais que ganase. Esto es racismo”, escribió en su cuenta.
Solange explicó que decidió hacer públicos los comentarios porque considera que el problema trasciende su experiencia personal. Al hablar del episodio, puso de relieve situaciones similares que enfrentan, a diario, otras niñas y mujeres negras: “Soy una mujer negra, pero hay muchas niñas y mujeres negras que pasan por cosas así todos los días”, declaró.
La modelo se aseguró la plaza tras alzarse con la victoria en Angels Among Us, un concurso cuyo casting superó las 100.000 inscripciones. Con ese triunfo, debutó en la pasarela del Victoria’s Secret Fashion Show, celebrado en Los Ángeles (Estados Unidos), y firmó un contrato con la agencia internacional IMG Models.
La victoria de Solange también generó muestras de apoyo hacia otras concursantes. Entre ellas, Andreína Martínez, finalista que se vio mencionada en mensajes de internautas contrarios al veredicto. La dominicana se desmarcó de las opiniones racistas que se vertieron en su defensa y afirmó que dichos comentarios no representan sus valores.
Pese a los ataques, la modelo agradeció el respaldo recibido tras su participación y su estrenó en el desfile de la marca: “Estoy feliz, estoy orgullosa y nada puede arrebatarme esta alegría”, afirmó.
Contexto y antecedentes
El caso de Solange Omon pone de manifiesto la persistencia del racismo estructural en el mundo de la moda y en las redes sociales, donde el anonimato facilita la proliferación de discursos de odio. Durante décadas, las grandes pasarelas han sido criticadas por la falta de diversidad étnica entre sus maniquíes. Solo en los últimos años –y tras intensas reivindicaciones de colectivos y profesionales del sector– han comenzado a incorporarse más modelos de distintos orígenes.
Victoria’s Secret, en particular, fue objeto de debate por su imagen predominantemente europea y caucásica. El nombramiento de una Angel negra supone un paso hacia la normalización de la diversidad en un escaparate global. Sin embargo, también evidencia las resistencias que persisten en algunos públicos.
El fenómeno de los concursos televisivos de talento y belleza, como Angels Among Us, ha generado nuevas oportunidades de visibilidad para aspirantes de todo el mundo. Más allá de la moda, estos formatos ofrecen becas de formación, contratos con agencias internacionales y la posibilidad de actuar como embajadoras de grandes marcas. Al mismo tiempo, exponen a las participantes a la opinión —en ocasiones tóxica— de millones de espectadores.


