
Una mujer en São Bernardo do Campo, en el estado de São Paulo (Brasil), logró escapar de una situación de violencia doméstica tras llamar al número de emergencias 190 y fingir que estaba realizando un pedido de pizza. La Policía Militar de São Paulo atendió la llamada y rescató tanto a la madre como a su bebé de apenas tres meses. El incidente se registró el domingo 18 de octubre en el barrio Jardim Jussara, cuando la mujer fue agredida y amenazada por su excompañero, quien se había llevado al hijo de la pareja a otra vivienda.
Al llegar al domicilio, los agentes de la Policía Militar encontraron al bebé solo en una cama, con varias prendas de ropa cubriéndole el rostro y dificultando su respiración. Los policías retiraron inmediatamente los tejidos que obstruían las vías respiratorias del menor, devolviéndole el pulso de oxígeno necesario. Minutos más tarde, lograron localizar y detener al excompañero, quien había abandonado la casa con el niño.
Según relató la propia víctima, durante la llamada al 190 ella inició la conversación con un “Buenas noches, ¿es de la pizzería?”, simulando un pedido de comida. El operador, sospechando que podía tratarse de una petición de ayuda encubierta, preguntó si todo estaba en orden. La mujer contestó que no, manteniendo el subterfugio de solicitar una pizza. Mientras la Central de Emergencias coordinaba el envío de las patrullas, orientó también el diálogo para distraer al agresor. Cuando la dotación policial estaba próxima al domicilio, los agentes realizaron una segunda llamada informando que “la pizza ya había llegado”, con lo que la mujer pudo salir del inmueble en un momento de distracción y ponerse a salvo.
La madre detalló a los efectivos que su excompañero la había golpeado y amenazado, y luego había trasladado al bebé hasta otra residencia. Gracias a la descripción del entorno facilitada por ella, los policías hallaron al niño en una habitación contigua. El presunto agresor alegó que había dejado al bebé solo por un breve lapso, pero igualmente fue detenido y trasladado a la Delegacia de Defesa da Mulher de São Bernardo do Campo, donde se registró la denuncia. El hombre permanece a disposición de la Justicia brasileña.
Las grabaciones del audio de la llamada y las imágenes captadas por las cámaras de los agentes se hicieron públicas tras la intervención, revelando el procedimiento y la coordinación entre la Central de Emergencias y las patrullas. Este suceso pone de relieve la relevancia de los canales de protección y la necesidad de formación continua para el personal policial en atención a casos de violencia de género.
En Brasil, el 190 es el número de urgencias para comunicarse con la Policía Militar, disponible las 24 horas del día. Además, el Gobierno federal ofrece el servicio gratuito “Ligue 180”, también activo todo el día, para denuncias y orientación sobre violencia contra la mujer. Desde la entrada en vigor de la Ley Maria da Penha en 2006, se han fortalecido los mecanismos de denuncia y las medidas de protección. Organizaciones y autoridades subrayan la importancia de que las víctimas conozcan estos recursos y sepan que, en muchas ocasiones, una llamada discreta puede marcar la diferencia entre la libertad y el riesgo de sufrir daños mayores.
Con estrategias como la de simular un pedido de pizza, las víctimas pueden burlar la vigilancia de sus agresores y alertar a las fuerzas de seguridad sin levantar sospechas. Este modelo de comunicación codificada ya se ha empleado en distintos países con números de emergencia análogos y demuestra que, ante la violencia doméstica, la creatividad y el apoyo institucional pueden salvar vidas.


