Susana Vieira, de 83 años, convive desde hace más de una década con leucemia linfocítica crónica (LLC), un tipo de cáncer de la sangre que fue diagnosticado en 2015 durante unos exámenes preoperatorios. En una entrevista concedida al programa Fantástico de TV Globo en mayo de 2024, la actriz explicó que esta enfermedad no tiene cura definitiva y que actualmente se encuentra en periodo de remisión.
Al ser preguntada sobre la posibilidad de un trasplante de médula ósea como tratamiento, Susana fue rotunda: “Tengo leucemia linfocítica crónica, que es una enfermedad que no tiene cura y no sirve de nada hacer un trasplante de médula”. Con esa afirmación, la intérprete dejó claro que los rigores y riesgos de una cirugía de este tipo no resultan aconsejables en su caso particular, dada su edad y la naturaleza crónica de la LLC.
Además de la leucemia, la actriz reveló que también padece anemia hemolítica autoinmune, otro trastorno sanguíneo en el que el propio sistema inmunológico destruye los glóbulos rojos. Al referirse a esta segunda enfermedad, Susana comentó que ambas se encuentran en remisión, un término médico que indica que los signos y síntomas de la dolencia han disminuido considerablemente o ya no se detectan en los análisis de sangre. “Parece que fue Dios quien me dejó en paz, o quizás ahora estoy más tranquila yo misma”, comentó la artista.
Durante el diálogo con Fantástico, Susana detalló los cuidados que mantiene para preservar su salud: práctica disciplinada de los ejercicios físicos indicados por su equipo médico y una dieta sin restricciones estrictas. “Hago los ejercicios que me mandan. Y en cuanto a la comida, como de todo: arroz, frijoles, pan, mantequilla… no me privo de nada”, afirmó.
En cuanto a los procedimientos estéticos, la actriz explicó que no suele recurrir a ellos a menos que sean estrictamente necesarios. Reconoció haber utilizado botox en la frente en un momento puntual, pero descartó intervenciones faciales frecuentes: “No me llama la atención llenar la cara de sustancias; cuando sentí que me molestaba mi frente, me puse botox. Pero ya he soportado tantas inyecciones por mi enfermedad que, de momento, evito más tratamientos innecesarios en el rostro”.
Contexto médico
La leucemia linfocítica crónica (LLC) es una enfermedad neoplásica que afecta a los linfocitos B, un tipo de glóbulo blanco. Suele diagnosticarse en personas mayores de 60 años y puede cursar de forma lenta o indolente. El objetivo principal del tratamiento es controlar el crecimiento de las células leucémicas y aliviar los síntomas, pero hasta la fecha no existe una cura definitiva. Los medicamentos más utilizados incluyen quimioterapia oral, anticuerpos monoclonales y terapias dirigidas.
El trasplante de médula ósea o de células madre hematopoyéticas es una técnica que, en casos seleccionados, puede eliminar la población de células leucémicas y permitir el injerto de células sanas. Sin embargo, este procedimiento conlleva riesgos importantes, especialmente en pacientes de edad avanzada, como infecciones graves o complicaciones inmunológicas. Por ello, muchos especialistas consideran que la LLC se maneja mejor con regímenes menos agresivos en pacientes mayores.
Por otra parte, la anemia hemolítica autoinmune se caracteriza por la destrucción acelerada de los glóbulos rojos por parte de los anticuerpos del propio organismo. Aunque en ocasiones puede requerir transfusiones de sangre o tratamiento con corticoides, muchos casos leves o en remisión se controlan simplemente con seguimiento periódico.
El testimonio de Susana Vieira pone de relieve la importancia de la detección precoz, el seguimiento clínico regular y la adopción de hábitos de vida saludables para quienes conviven con enfermedades crónicas de la sangre.


