
Momento en que un avión de entrenamiento militar arde tras el despegue y pierde el control sobre una zona residencial. (Foto: Instagram)
Una aeronave de entrenamiento militar se incendió poco después de despegar de una base militar y se precipitó contra una zona residencial. Aunque el aparato quedó envuelto en llamas durante la maniobra, los pilotos consiguieron activar los asientos eyectables y escapar ilesos. No se registraron heridos en tierra ni entre la tripulación.
El incidente ocurrió en el momento en que el avión ganaba altitud tras el despegue. De acuerdo con las primeras informaciones divulgadas por las autoridades, el motor comenzó a emitir humo y fuego antes de completar el ascenso inicial. Los pilotos, operando el aparato en una misión de entrenamiento rutinaria, siguieron el procedimiento de emergencia para eyectarse ante la imposibilidad de controlar la aeronave.
Gracias al uso de los asientos eyectables, ambos ocupantes se descuelgaron del fuselaje a gran velocidad y desplegaron sus paracaídas. La eficaz respuesta del sistema de eyección, diseñado para situaciones críticas, permitió que aterrizaran de forma segura en un terreno abierto cercano, sin sufrir lesiones. Una vez en tierra, el personal de rescate militar los asistió e inició el traslado a instalaciones médicas para una evaluación preventiva.
El avión, ya fuera de control, continuó la trayectoria descendente hasta impactar en un área residencial deshabitada en ese momento. Las viviendas cercanas sufrieron leves daños en tejados y fachadas por la onda expansiva y los restos que cayeron tras el choque. Según los agentes locales, la rápida reacción de los bomberos evitó la propagación del fuego y garantizó la seguridad de los vecinos.
Este tipo de incidentes recuerda la complejidad de los vuelos militares de entrenamiento, donde los pilotos practican maniobras de ascenso, descenso y mantenimiento de parámetros de vuelo. Las bases aéreas suelen situarse alejadas de zonas urbanas para minimizar riesgos, pero no siempre es posible evitar que, ante un fallo, los restos de la aeronave puedan caer en áreas habitadas. Por ello, las fuerzas armadas mantienen protocolos de control y revisiones técnicas exhaustivas antes de autorizar cada despegue.


