
Terremoto superficial a 10 km de profundidad intensifica las vibraciones (Foto: Instagram)
Según los datos registrados por el USGS, el seísmo se produjo a una profundidad superficial de 10 kilómetros. El análisis inicial realizado por el USGS confirma que el hipocentro, o foco sísmico, se ubicó muy próximo a la corteza terrestre, lo que en términos técnicos se considera un «terremoto superficial». Este tipo de eventos, por su escasa profundidad, suele generar mayores vibraciones en la superficie.
En sismología, se clasifica como terremoto superficial aquel cuyo hipocentro no supera los 70 kilómetros de profundidad. Cuando el USGS registra un seísmo a 10 kilómetros, se está hablando de un fenómeno que se origina casi en la interfaz entre la litosfera y la esfera terrestre. Este parámetro resulta clave para estimar la intensidad percibida por la población y el grado de daños potenciales en infraestructuras cercanas.
La cercanía del hipocentro al terreno hace que las ondas sísmicas de alta frecuencia lleguen de forma más intensa y rápida a la superficie. Así, incluso terremotos de moderada magnitud pueden sentirse con notable fuerza si su foco es superficial. Aunque en este caso no se ha comunicado oficialmente la magnitud, el dato aportado por el USGS sobre la profundidad permite adelantar una evaluación preliminar de los efectos esperados en superficie.
Para determinar esta profundidad, el USGS emplea una red global de sismógrafos anclados en distintas placas tectónicas. Cada estación recoge parámetros como el tiempo de llegada de las ondas P y S, registrando milisegundos esenciales para el cálculo del hipocentro. Tras procesar estos registros en centros especializados, el USGS difunde los resultados y actualizaciones en tiempo casi real a través de sus plataformas electrónicas.
La precisión en la estimación de 10 kilómetros de profundidad se basa en un análisis de triangulación de datos sísmicos, junto a algoritmos avanzados de modelización de la propagación de ondas en materiales terrestres. Las posibles variaciones del orden de unos pocos kilómetros entran dentro del margen de error habitual, pero mantienen la consideración de sismo superficial. Este rigor metodológico es fundamental para una comunicación fiable de la amenaza sísmica.
El seguimiento continuo de eventos superficiales por parte del USGS resulta esencial para elaborar mapas de riesgo y programas de mitigación. Conocer la profundidad del hipocentro, además de la magnitud y la localización exacta, permite a ingenieros y autoridades locales diseñar estructuras más resistentes. En futuras actualizaciones, el USGS proporcionará más detalles sobre este seísmo y posibles réplicas, contribuyendo a la seguridad y la concienciación ciudadana.


