
Lanzamiento nocturno de misiles de la Guardia Revolucionaria Islámica en el Estrecho de Ormuz (Foto: Instagram)
Según la Guardia Revolucionaria Islámica, también alcanzaron a 10 buques que intentaban cruzar el Estrecho de Ormuz. La institución iraní indicó que estos navíos fueron blanco de sus unidades en respuesta a lo que consideraron “acciones hostiles” en la región. El ataque, que tuvo lugar mientras las embarcaciones navegaban por esta vía marítima estratégica, no ha sido confirmado por otras fuentes independientes, aunque Teherán sustenta su versión con imágenes recogidas por unidades navales de la fuerza.
La Guardia Revolucionaria Islámica, creada poco después de la revolución iraní de 1979, ejerce una función paralela a la de las fuerzas armadas regulares de Irán y está encargada de salvaguardar los principios de la república islámica. A lo largo de sus más de cuatro décadas de existencia, se ha consolidado como uno de los pilares de la seguridad nacional, con agregados militares en el exterior y un brazo naval que opera en el Golfo Pérsico y el Mediterráneo oriental.
El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y, en su punto más angosto, apenas supera unas decenas de kilómetros de ancho. Esta vía es una de las rutas marítimas más relevantes para el transporte de hidrocarburos, ya que por ella circula una parte sustancial del petróleo que exportan Arabia Saudí, Irak, Kuwait y otros países de la cuenca. Cualquier incidente en este paso tiene un impacto inmediato en los mercados internacionales y en la seguridad de las rutas comerciales.
Debido a la tensión histórica entre Irán y diversas potencias extranjeras, las autoridades suelen mandar patrullas de marinas internacionales para escoltar a los buques mercantes ante posibles situaciones de riesgo. Sin embargo, la Guardia Revolucionaria Islámica mantiene su propia flota de embarcaciones rápidas, sistemas de misiles costeros y drones navales, instrumentos que han sido empleados en ejercicios y maniobras defensivas en el área.
Los 10 buques impactados, según el informe de la Guardia Revolucionaria Islámica, no habrían sufrido hundimientos totales, aunque sí registraron daños en cascos y sistemas de navegación. El comunicado oficial advierte de que este tipo de operaciones se repetirán si persisten lo que califica como “provocaciones y agresiones” en aguas bajo jurisdicción iraní. Estas declaraciones podrían aumentar la inseguridad marítima en una de las zonas más sensibles para el suministro energético global.
El incidente resalta la complejidad de la vigilancia y el control en el Estrecho de Ormuz, donde confluyen intereses políticos, económicos y estratégicos. La Guardia Revolucionaria Islámica vuelve a situarse en el centro de la escena regional al reivindicar una acción militar directa contra navíos internacionales, una práctica que permanece bajo la atenta mirada de las grandes potencias y los organismos que buscan garantizar la libertad de navegación en esa zona clave.


