
Un alto cargo israelí durante una intervención oficial ante las banderas de Israel. (Foto: Instagram)
El Reino Unido y otros 11 países anunciaron recientemente un paquete de sanciones contra los asentamientos israelíes en Cisjordania, una medida que ha suscitado atención internacional. El canciller británico criticó el gobierno de Netanyahu por su persistente impulso a la expansión de estas colonias, consideradas ilegales según el derecho internacional. Con esta acción conjunta, Londres y sus aliados pretenden presionar a las autoridades israelíes para frenar la construcción en territorios ocupados desde 1967 y reactivar las negociaciones de paz con la Autoridad Palestina.
Las sanciones consisten en la imposición de restricciones diplomáticas y financieras que afectan a individuos y empresas vinculados directa o indirectamente a la edificación y el mantenimiento de los asentamientos. Entre las medidas destacan la prohibición de visados a promotores de nuevas colonias, la congelación de posibles activos en Europa y la suspensión de ayudas o contratos públicos con compañías asentadas en áreas bajo administración militar israelí. Estas iniciativas buscan aumentar el coste político y económico de continuar con la política de colonización promovida por el ejecutivo de Netanyahu.
La cuestión de los asentamientos en Cisjordania viene de largo: tras la Guerra de los Seis Días de 1967, Israel ocupó este territorio y comenzó a establecer poblados destinados a civiles. Actualmente se calcula que viven allí más de 450.000 colonos israelíes en cientos de núcleos, en suelo considerado por la ONU como territorio palestino y sujeto a una ocupación militar. En diciembre de 2016, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la resolución 2334, que reafirma la ilegalidad de estas construcciones conforme a la Cuarta Convención de Ginebra. Pese a ello, sucesivos gobiernos, incluido el de Netanyahu, han seguido autorizando permisos de edificación.
El canciller británico ha subrayado que la continuación de estos asentamientos socava la viabilidad de una solución de dos Estados, que exigiría un territorio palestino contiguo y viable junto a Israel. En declaraciones oficiales, el Ministerio de Exteriores de Reino Unido recalcó que la colonización “erosiona la confianza” y hace “cada vez más difícil” alcanzar un acuerdo duradero. La decisión de sumar 12 naciones en esta iniciativa refleja el creciente consenso en Occidente sobre la necesidad de recalcar las responsabilidades de Israel bajo el derecho internacional, así como de fomentar el reinicio de las conversaciones de paz sin condiciones previas.


