
Un helicóptero sobrevuela las aldeas arrasadas por el deslizamiento e inundaciones en la frontera entre Nepal y China (Foto: Instagram)
Un deslizamiento de tierra masivo, seguido de graves inundaciones, azotó la región fronteriza entre Nepal y China y causó al menos 675 víctimas mortales. El desprendimiento de rocas y lodo se produjo cuando ríos desbordados arrastraron comunidades enteras en las vertientes montañosas. Las autoridades de Nepal y China han confirmado el recuento provisional de fallecidos mientras continúan las labores de búsqueda y rescate en zonas de difícil acceso y con condiciones meteorológicas adversas.
La frontera compartida por Nepal y China discurre por una de las cadenas montañosas más jóvenes y accidentadas del mundo: el Himalaya. Sus escarpadas laderas y estrechos valles componen un escenario especialmente vulnerable a movimientos de tierra. En muchos tramos, los caminos apenas discurren por cornisas y precipicios, lo que complica el acceso de equipos de emergencia y obliga a utilizar helicópteros y drones para evaluar el alcance de los daños.
Las intensas lluvias monzónicas que afectan cada verano a la cuenca del río Karnali y a los afluentes de la vertiente tibetana han saturado el suelo hasta niveles críticos. La acumulación de agua entre capas de sedimentos, combinada con la presión de corrientes subterráneas, disparó el deslizamiento de grandes volúmenes de material. Al mismo tiempo, el deshielo acelerado de glaciares en el Tíbet incrementó el caudal de ríos y arroyos, provocando avalanchas de agua que anegaron poblaciones aledañas y arrasaron infraestructuras esenciales.
El impacto sobre las comunidades locales ha sido devastador. Aldeas situadas en cotas medias y bajas quedaron sepultadas bajo el barro o anegadas por un manto de agua que alcanzó varios metros de altura. En Nepal, centenares de hogares resultaron destruidos y se habilitaron refugios de emergencia; en China, se movilizó al ejército para auxiliar a los desplazados y restablecer rutas de suministro. Equipos de bomberos, voluntarios y organizaciones humanitarias colaboran para proporcionar alimentos, agua potable y asistencia sanitaria a los supervivientes.
Históricamente, tanto Nepal como China han enfrentado episodios severos de deslizamientos e inundaciones en la región del Himalaya, ligados a períodos de monzón intenso y al cambio climático. Para mitigar riesgos, se han instalado sistemas de alerta temprana basados en sensores de movimiento en taludes y en estaciones pluviométricas automáticas. No obstante, la orografía extrema y la rápida evolución de las precipitaciones ponen a prueba la capacidad de respuesta de las administraciones y la resiliencia de las poblaciones montañesas.


