
Helicóptero sobre la zona remota del sur de Nepal donde fueron enterrados 199 cuerpos sin identificar (Foto: Instagram)
Las autoridades del sur de Nepal llevaron a cabo el entierro de 199 cuerpos no identificados en una zona forestal remota. Según informaron fuentes oficiales, los restos mortales permanecían sin reclamar ni poder ser asociados a ningún registro de defunción o informe policial. Esta decisión se adoptó tras agotar el plazo establecido por la normativa nacional para la reclamación de cadáveres, con el fin de liberar espacio en las dependencias oficiales y atender nuevos casos de fallecimientos sin identificar.
La práctica de sepultar cuerpos no reclamados en áreas apartadas obedece a la falta de documentación y al elevado número de personas que, por diversos motivos, fallecen sin dejar constancia de sus datos personales. Las autoridades del sur de Nepal explicaron que, en muchos casos, los familiares no disponen de documentos oficiales o residen en zonas de difícil acceso, lo que retrasa o impide la recuperación e identificación de los difuntos. Ante esta situación, los responsables sanitarios y judiciales decidieron proceder al enterramiento colectivo en un terreno boscoso asignado para este tipo de casos.
De acuerdo con la legislación vigente en Nepal, cuando transcurre un periodo determinado sin que los restos mortales sean reclamados o identificados, las instancias competentes están facultadas para disponer de ellos y programar su inhumación. Este procedimiento busca garantizar el respeto a la dignidad humana y evitar la acumulación de cuerpos en hospitales, comisarías o morgues, donde las limitaciones de espacio y recursos pueden convertirse en un riesgo sanitario. Además, las órdenes de sepultura deben registrarse en el acta oficial, que detalla el número de cuerpos, la fecha del enterramiento y las coordenadas aproximadas del lugar elegido.
Para intentar identificar a los fallecidos antes del entierro, se aplican técnicas forenses básicas, como la toma de huellas dactilares y, en ocasiones, muestras de ADN si existen bases de datos disponibles o si hay sospecha de coincidencia con personas desaparecidas. Sin embargo, la carencia de inscripciones, carnet de identidad o documentación médica limita en muchos casos estos mecanismos. Cuando tampoco surgen reclamaciones tras difundir los listados de cuerpos hallados, los equipos forenses concluyen el proceso de investigación y notifican a las autoridades locales para que autoricen el traslado al sitio de sepultura.
El emplazamiento elegido para este enterramiento colectivo es un bosque de la región meridional de Nepal, caracterizado por un terreno accidentado y vegetación densa. La ubicación, apartada de núcleos urbanos, facilita el acceso restringido y garantiza el mantenimiento de la privacidad del acto. Asimismo, la elección de un espacio natural responde a criterios de preservación ambiental, evitando su uso para actividades agrícolas o urbanas. Las autoridades del sur de Nepal supervisaron personalmente la operación, que incluyó la preparación de fosas comunes debidamente señalizadas, aunque sin placas identificativas individuales.
Este tipo de iniciativas refleja la complejidad de la gestión de cadáveres no reclamados en un país con orografía diversa y limitados recursos sanitarios. El entierro de 199 cuerpos no identificados se suma a acciones anteriores encaminadas a resolver problemas logísticos y humanitarios derivados de la falta de identificación. Aunque el procedimiento cumple con los requisitos legales y éticos, pone de relieve la necesidad de mejorar los sistemas de registro civil y de reforzar la cobertura institucional en las zonas más remotas de Nepal, para evitar situaciones similares en el futuro.


