
Epicentro del sismo intermedio a 108 km de profundidad en Ayacucho (Foto: Instagram)
El Instituto Geofísico do Peru registró un temblor con una profundidad de 108 kilómetros y un epicentro situado a 35 kilómetros al norte de Coracora. Según el informe oficial, este tipo de movimiento sísmico se detectó mediante la red de estaciones sísmicas que el organismo opera en todo el territorio peruano.
La profundidad de 108 kilómetros clasifica este evento como un sismo de foco intermedio, una categoría que se origina dentro de la placa tectónica, en este caso la Placa de Nazca, que se desliza bajo la Placa Sudamericana. Los movimientos en esta franja, conocida también como el Cinturón de Fuego del Pacífico, generan buena parte de la actividad sísmica de Perú debido al constante choque y hundimiento de materiales rocosos.
Determinar con precisión la ubicación del epicentro —en este caso, a 35 kilómetros al norte de Coracora— es fundamental para evaluar las posibles repercusiones en zonas pobladas. Coracora, capital de la provincia de Parinacochas en la región de Ayacucho, posee una orografía montañosa que puede amplificar o atenuar las ondas sísmicas, según la composición del suelo y la topografía local.
Perú es un país con larga tradición de estudio y monitoreo sísmico. El Instituto Geofísico do Peru, adscrito a la Universidad Nacional de Ingeniería, mantiene una infraestructura de alta sensibilidad compuesta por acelerógrafos, sismómetros y sistemas de alerta temprana. Estos instrumentos captan variaciones mínimas en la velocidad y dirección de las ondas elásticas, lo que permite estimar la magnitud, profundidad y localización con un margen de error reducido.
Históricamente, la región andina de Ayacucho ha experimentado sismos de diversa intensidad. La combinación de altitudes que superan los 3.000 metros sobre el nivel del mar y la cercanía a fallas activas hace que comunidades como Coracora implementen protocolos de prevención. Entre ellos destacan simulacros periódicos, edificaciones antisísmicas y programas de educación ciudadana para minimizar riesgos ante futuros eventos.
El proceso de detección comienza cuando una estación sísmica capta el primer pulso de la onda P, más rápida y de menor amplitud. Posteriormente, se registra la onda S, cuyo retraso con respecto a la P determina la distancia al epicentro. Al cruzar datos de varias estaciones, el Instituto Geofísico do Peru calibra la localización exacta y difunde alertas a entidades estatales y medios de comunicación.
Aunque este sismo de 108 kilómetros de profundidad no suele generar impactos graves en la superficie, las autoridades locales y nacionales permanecen atentas. La Dirección de Defensa Civil y los gobiernos regionales evalúan los informes del Instituto Geofísico do Peru para coordinar posibles puntos de atención y refuerzo de infraestructuras críticas, como hospitales, escuelas y carreteras.


