Desafiando las reglas naturales de la biología, una mujer de 62 años de la localidad de San Nicolás, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, se convirtió en madre por primera vez pese a encontrarse en plena menopausia. Mabel solo logró cumplir su sueño gracias a un tratamiento de fertilización in vitro (FIV), técnica de reproducción asistida que permite la fecundación del óvulo por el espermatozoide en laboratorio y, posteriormente, la implantación del embrión en el útero.
El pequeño David nació el 12 de agosto mediante una cesárea practicada en el Hospital San Felipe. Con un peso de 2,75 kilos, llegó al mundo en perfecto estado de salud y, según la madre, presenta todas las condiciones normales para su edad gestacional. Tras el parto, Mabel permaneció en observación en la unidad de maternidad, mientras que David pasó algunas horas en la unidad de neonatología para recibir el seguimiento habitual de los recién nacidos.
La gestación, según relata la propia Mabel en una entrevista al diario El Norte, transcurrió sin complicaciones ni riesgos añadidos. “Él es lindo, nació sano y fuerte”, afirmó emocionada. La obstetra Romina Ruffini, responsable de supervisar todo el proceso, destacó la actitud tranquila y colaboradora de Mabel durante las distintas fases del tratamiento y el embarazo. “La paciente siguió al pie de la letra todas las indicaciones médicas y mantuvo una predisposición ejemplar”, señaló la doctora.
Para esta mujer, el nacimiento de David representa mucho más que un episodio médico inusual: es la materialización de un anhelo que arrastraba desde más de tres décadas atrás. “Siempre quise ser madre, pero nunca pensé que fuera posible a esta edad”, confesó Mabel. Ante la imposibilidad de concebir de forma natural tras la menopausia, optó por la fertilización in vitro con donación de óvulos y espermatozoides compatibles.
El tratamiento de FIV, originario de la década de 1970, ha revolucionado la medicina reproductiva al ofrecer una alternativa a quienes presentan infertilidad o pérdida precoz de la función ovárica. En un laboratorio especializado, los especialistas fecundan los óvulos con espermatozoides seleccionados y monitorean la formación del embrión durante varios días antes de transferirlo al útero. Este procedimiento, regulado por estrictos protocolos médicos y éticos, amplía las posibilidades de embarazo en mujeres con reservas ováricas reducidas, incluso en etapas tardías de la vida reproductiva.
Con el nacimiento de David, Mabel se convirtió en la madre primeriza de mayor edad en Argentina, aunque no superó el récord mundial registrado por el Guinness World Records. Ese honor corresponde a la española María del Carmen Bousada Lara, quien en enero de 2006 dio a luz a dos gemelos a los 66 años, también tras someterse a un tratamiento de fertilización in vitro. Aquel hito suscitó amplios debates sobre los límites éticos y médicos de la reproducción asistida en mujeres de edad avanzada.
El caso de Mabel vuelve a poner sobre la mesa cuestiones relacionadas con la salud materna, el bienestar infantil y las normativas vigentes en cada país sobre la edad límite para acceder a técnicas de reproducción asistida. Mientras tanto, tanto profesionales sanitarios como legisladores analizan de manera continua los riesgos y beneficios de estos procedimientos para garantizar la seguridad de las pacientes y el desarrollo óptimo de los recién nacidos.


