Una bebé que nació el 9 de junio en el Hospital Infantil Golisano, en Nueva York, llamó la atención por su tamaño en los primeros días de vida. Yemayá India Soto Rodriguez llegó al mundo con 6,35 kg, un peso que superó la estimación de 6,1 kg realizada durante el último ultrasonido de crecimiento.
Sus padres, Dorisha Rodriguez y Dominic Soto, habían sido informados de que la pequeña podría ser más grande que la media, pero la diferencia final resultó aún mayor de lo previsto. “En el último ultrasonido que nos hicieron, estimaron que ella pesaría aproximadamente 6,1 kg. Yo estaba convencida de que habían sobrestimado, pero nos equivocamos por completo”, explicó Rodriguez a la emisora WGRZ, afiliada a la NBC en Buffalo.
El parto se realizó por cesárea, un día después de la fecha prevista. Durante el trabajo de parto, con apenas cinco centímetros de dilatación, un profesional sanitario se sorprendió al ver la fuerza de la recién nacida. “Ella le sujetó el dedo”, relató sonriente la madre. Después de permanecer por un corto periodo en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN), la niña fue dada de alta y se reunió con su hermano Jaxon, de seis años.
El Hospital Infantil Golisano forma parte del sistema de salud de la Universidad de Upstate Medical, en Syracuse, Nueva York. Aunque es relativamente raro el nacimiento de un bebé superior a 6 kg en este centro, las autoridades señalaron que no se trata de un registro histórico, sino de un caso poco frecuente pero documentado en otros momentos. Habitualmente, un recién nacido pesa entre 2,5 kg y 4,5 kg; un peso por encima de 4 kg se considera macrosomía.
Los ultrasonidos de crecimiento, utilizados para estimar el peso fetal antes del parto, tienen un margen de error que puede variar entre el 10 % y el 15 %. Factores como la posición del feto o la cantidad de líquido amniótico influyen en la precisión. Cuando se sospecha macrosomía, los médicos valoran opciones de parto vaginal frente a cesárea, pues los bebés de gran tamaño pueden presentar riesgos como el atrapamiento del hombro (distocia de hombros) o lesiones al nacer.
En el hogar, la familia ha enfrentado retos prácticos derivados de la talla de Yemayá. Al volver con sus padres, la recién nacida no encajaba en la ropa de talla cero a tres meses que habían recibido de regalo, por lo que pasó directamente a prendas de tres a seis meses. Para no desperdiciar las piezas más pequeñas, una amiga de la madre, con una hija menor, aprovechará esos conjuntos. “Así no se perderán y serán útiles para otra familia”, comentó Rodriguez.
Más allá del aspecto físico, los padres quisieron dotarla de un nombre con significado profundo. Eligieron Yemayá India Soto Rodriguez en referencia a la diosa yoruba del mar y la maternidad, venerada en varias tradiciones afroamericanas como la protectora del agua y de la fertilidad. En la cultura yoruba, Yemayá simboliza fuerza, protección, amor incondicional y resiliencia. “Cuando escogimos el nombre buscábamos honrar el poder femenino, la sabiduría y ese amor que ayuda a las familias a crecer y prosperar”, detalló la madre.
La elección del nombre remite a una larga historia de sincretismo cultural. En regiones de Brasil, Cuba y el Caribe, las ceremonias dedicadas a Yemayá reúnen música, danzas y ofrendas marinas, un reflejo del vínculo entre las comunidades afrodescendientes y los elementos naturales. Para muchos creyentes, invocar a Yemayá supone solicitar amparo y abundancia.
Este caso pone de manifiesto la diversidad de experiencias en los partos y subraya la importancia de la atención especializada en unidades neonatales. Gracias a los cuidados del equipo médico del Hospital Golisano, tanto la madre como la bebé se recuperaron sin complicaciones y ahora disfrutan de los primeros meses de vida acompañadas por su familia.


