Los brasileños ya pueden usar Pix para pagar compras en ocho países, lo que elimina en muchos casos la necesidad de recurrir a tarjetas internacionales o efectivo en moneda física y facilita las transacciones durante los viajes al extranjero.
La funcionalidad es fruto de alianzas estratégicas entre bancos tradicionales, fintechs especializadas, empresas de cambio de divisas y proveedores de terminales de punto de venta. Actualmente, el sistema está habilitado en Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Estados Unidos, Portugal, España y Francia.
El proceso de pago en el extranjero es muy similar al que se utiliza en Brasil. Cuando el cliente realiza una compra, el establecimiento genera un código QR específico. Mediante la aplicación móvil de su banco, el usuario escanea ese QR y, antes de confirmar, visualiza el importe de la compra convertido a reales, incluyendo el tipo de cambio y las comisiones aplicables. Tras la autenticación mediante contraseña o datos biométricos —huella, rostro o reconocimiento de voz, según el banco—, la transacción se completa y el comercio recibe el importe en la moneda local correspondiente.
Esta expansión internacional del Pix representa una nueva etapa en la evolución de este sistema de pagos instantáneos, desarrollado por el Banco Central de Brasil y puesto en marcha en noviembre de 2020. Desde entonces, Pix ha alcanzado un altísimo grado de adopción en el país, con millones de transacciones diarias que cubren desde compras en supermercados y restaurantes hasta transferencias entre personas de forma gratuita y en segundos.
Para llevar Pix más allá de las fronteras, el Banco Central brasileño ha firmado memorandos de entendimiento con entidades reguladoras y asociaciones bancarias de cada uno de los países implicados. Estas colaboraciones han permitido homologar estándares de seguridad y establecer protocolos de liquidación internacional. De este modo, cuando un turista brasileño paga con Pix, su banco en Brasil realiza la conversión a la moneda del país de destino y envía los fondos al banco corresponsal local, que abona el importe al comercio.
Es importante destacar que la disponibilidad de Pix en el extranjero puede variar según la entidad financiera emisora de la cuenta del cliente y la red de comercios afiliados en cada país. No todos los establecimientos aceptan Pix aún, por lo que se recomienda consultar previamente con el banco y verificar las tiendas o servicios turísticos que disponen de este método de pago.
En el caso de España y Portugal, por ejemplo, se ha observado una rápida adopción en negocios de hostelería, comercios de proximidad y cadenas hoteleras. En Estados Unidos, los acuerdos iniciales se centran en zonas de alta afluencia de turistas brasileños, como Miami y Orlando. En los países de la región del Cono Sur —Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay—, la interoperabilidad entre Pix y los sistemas de pago local se ha simplificado al máximo, aprovechando que muchas fintechs operan en varios de esos mercados.
Para los viajeros, las ventajas son evidentes: no hay que preocuparse por llevar grandes sumas de efectivo, ni por las comisiones elevadas asociadas a algunos plásticos internacionales. Además, la velocidad de la operación y la interfaz móvil hacen que el proceso sea intuitivo. Como medida de precaución, es aconsejable contar con un plan de datos o acceso a Wi-Fi estable, puesto que el escaneo del código QR y la confirmación requieren conexión a Internet.
En el futuro, se espera que Pix extienda su cobertura a otros destinos de interés para los turistas brasileños, así como la incorporación de nuevas funcionalidades, como el pago en transporte público, peajes y servicios de movilidad compartida. Este avance consolida a Pix como una de las herramientas de pago digital más innovadoras y con mayor proyección internacional desde su creación por el Banco Central de Brasil.


