Durante la Copa del Mundo de 2026, un hábito peculiar llamó la atención en las redes sociales: Cristiano Ronaldo, conocido como CR7, lucía las uñas de los pies pintadas de negro durante sus entrenamientos y partidos. Aunque el propio jugador no ha ofrecido una explicación oficial, el diario alemán Bild informó que esta práctica no sería meramente estética, sino un intento de prevenir infecciones fúngicas y bacterianas que provocan micosis en las uñas.
Esta costumbre no es exclusiva de CR7. Otros deportistas de élite, como el exboxeador Mike Tyson, también han recurrido a esmaltes oscuros en las uñas de los pies con el objetivo de protegerlas del sudor acumulado y del continuo roce dentro del calzado deportivo. Sin embargo, la dermatóloga Regina Buffman, especialista en medicina del pie, es categórica al afirmar que pintar las uñas de negro no previene hongos. “No existe evidencia científica de que los esmaltes convencionales, independientemente de su color, eviten infecciones fúngicas o bacterianas en las uñas”, advierte.
A pesar de ello, Buffman apunta que Cristiano Ronaldo probablemente sigue un protocolo de cuidado supervisado por un equipo médico. “El acto de pintar las uñas puede formar parte de una rutina de estética podológica, pero la verdadera prevención de micosis requiere productos específicos y tratamientos adecuados”, explica. En este sentido, existen esmaltes de prescripción médica formulados con sustancias antimicóticas que ayudan a tratar o prevenir infecciones. La eficacia antifúngica reside en el componente activo del medicamento, no en el pigmento negro del esmalte.
El mito de que el esmalte actúa como una barrera protectora también es erróneo. “El esmalte crea una película sobre la uña, pero no refuerza su estructura ni ofrece una defensa significativa contra impactos repetidos, como los que sufren los futbolistas dentro de las botas de competición”, aclara la especialista. Aunque puede minimizar arañazos superficiales, no impide hematomas, el desprendimiento de la uña ni las posibles fracturas por presión constante.
Un uso excesivo de esmalte, sobre todo sin hidratar adecuadamente y con removedores ricos en acetona, puede dejar las uñas resecas y quebradizas. Además, el mantenimiento prolongado del esmalte sin periodos de descanso dificulta la detección temprana de problemas. “Ocultar la uña con colorantes puede enmascarar una micosis incipiente o cualquier alteración estructural”, señala Buffman.
Para conservar la salud de los pies, la especialista recomienda medidas sencillas pero efectivas. En primer lugar, lavar y secar bien la zona diariamente, prestando atención al espacio interdigital, donde la humedad tiende a acumularse. Cambiar los calcetines en cuanto se humedezcan y optar por modelos de tejido técnico transpirable ayuda a disminuir la proliferación de hongos. En el caso de los zapatos, elegir la talla correcta evita compresiones excesivas y rozaduras.
La higiene de las uñas también es fundamental. Deben cortarse de forma recta, sin redondear en exceso las esquinas, para reducir el riesgo de uñas encarnadas. Para quienes sufren hiperhidrosis (sudoración excesiva), existen antitranspirantes específicos para pies y productos en polvo o en spray con propiedades antifúngicas de uso preventivo. La exploración periódica de uñas y piel permite identificar con rapidez signos de alarma: decoloraciones, descamación o ampollas que requieran evaluación profesional.
El cuidado podológico en el deporte de alto rendimiento va más allá de un simple esmalte. La combinación de buenas prácticas de higiene, calzado adecuado, productos dermatológicos y supervisión médica garantiza pies sanos y minimiza las interrupciones por lesiones o infecciones. Aunque la imagen de CR7 con las uñas negras haya despertado curiosidad, la clave está en un abordaje integral y personalizado.


